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viernes, 21 de noviembre de 2025

AÑORANZA.

El día que mis padres se fueron para siempre de mi lado, sentí que tenía que madurar a pasos agigantados porque, aunque ya tenía mis años, cuando se van en el fondo del corazón estaba esa niña que le gustaba acurrucarse en sus piernas y llamarlos en cuanto tenía un problema. Ellos siempre estaban dispuestos a ayudarme en todos los contratiempos y bajo cualquier circunstancia.
La primera sensación que tuve cuando se fueron,  primero mi hermano, después mi padre y por último mi madre, fue de aturdimiento porque no podía creer que no pudiera estar a su lado nunca más. 
Después llega una gran tristeza, desesperación, anhelo… (supongo que eso es el duelo), y siempre que pienso en ellos me siento sola, aunque esté rodeada de personas. Pero salgo y veo mis tres estrellas que me ayudan. 
Agradezco y añoro cada segundo que dedicaron a cuidarme, a quererme, a ayudarme … 
A pesar de lo doloroso que resulta sé que el vínculo que tengo con ellos jamás se pierde, ese hilo invisible que nos une jamás se rompe, ese vínculo traspasa cualquier barrera.
Sé que ellos siempre serán las personas más importantes de mi vida porque me han hecho ser la persona que soy.

Si tienes la suerte de tener a tus padres a tu lado, disfrútalos y cuídalos  porque tienes el tesoro más grande. Si los tienes lejos saca tiempo para ir a verlos y abrazarlos.
Recuerda que no hay en el mundo un amor más incondicional y más altruista que el amor que tus padres sienten por ti.

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