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miércoles, 8 de julio de 2026

Felicidades.

 


Felicidades si has llorado a mares y te has hecho una playa donde ahora tomas el sol. Si dejaste tus mariposas encima de la mesa y dijiste: Haz con ellas lo que quieras, ahora la que vuela soy yo. Felicidades si dejaste de creer y empezaste a sentir. Te aplaudo, lo de sentir se está perdiendo. Si abandonaste la manía de suponer y te aficionaste a preguntar a sabiendas que las respuestas podían doler. Felicidades si los aires de grandeza del que tienes al lado no te despeinan. Felicidades si has aprendido que para clase, la de la sencillez. Si has aprendido que no hay nada más íntimo que desnudarse con la ropa puesta. Nada. 

Felicidades si elegiste el camino correcto y no el fácil. Si te cansaste de seguir la línea de puntos y te sacaste de la manga un dibujo a colores. Felicidades si tienes la lengua muy larga y la frente muy alta: no hay límites si el cielo es el lienzo. Felicidades si te dieron un golpe bajo y estuviste a la altura, si te has caído y te has reventado las rodillas. De momentos rotos nacen instintos y distintos gritos de guerra que te hacen ir ganando batallas. Felicidades si el fuego te quemó por poner la mano donde no debías y por quien no debías. Confiar es de valientes, no quemarse de cobardes. 

Felicidades si tus principios son fuertes e inamovibles y decides cambiar el final a tu antojo. Es tu historia, no un dictado. Felicidades si la vida te ha enseñado a leer en las miradas. Hay miradas que son acuses de recibo y otras, hojas de reclamación. Y otras, refugio y abrigo. Felicidades si te cerraron las puertas y abriste los ojos y la mente y una ventana al infinito. Felicidades si ya no cuentas lo que resta. Si con los restos del naufragio construiste un museo y colgaste el cartel: Me reservo el derecho de admisión. 

Que cada palo aguante su vela. Tú sopla la tuya y echa a volar tus deseos que el mundo está lleno de puertos y mares y faros. Sopla y celebra que eres como eres y haces lo que quieres. Sopla, y donde el corazón te lleve, que el resto… es solo ruido.

Carpe diem

lunes, 6 de julio de 2026

La mítica tienda de un pueblo de Granada donde puedes comprar dulces moriscos de todo tipo.


La Panadería-Cafetería Servando, de Cádiar, al frente últimamente de José Antonio Martín, ofrece productos, como por ejemplo, los soplillos, elaborados con recetas heredadas de las árabes.

La mítica tienda de un pueblo de Granada donde puedes comprar dulces moriscos de todo tipo
La Panadería-Cafetería Servando, de Cádiar, al frente últimamente de José Antonio Martín, ofrece productos, como por ejemplo, los soplillos, elaborados con recetas heredadas de las árabes

José Antonio Martín Alcalde, nacido en Cádiar hace 49 años, se ha hecho cargo de la emblemática Panadería-Cafetería Servando, de Cádiar. El 'Nene', empleado que fue de Servando se encarga de surtir a José Antonio: solillos, roscos de huevo, anís y fritos, mulhacénes, tortas, bollería, mantecados, turrón de almendra, galletas… También, la Panadería-Cafetería Servando ofrece café, infusiones, bebidas frías y refrescos, tostadas de jamón serrano, carne mechada, sobrasada, mantequilla, lomo en manteca, helados… Este local abre a las siete de la mañana y cierra a dos de la tarde, después abre a las cinco de la tarde hasta por la noche. A este lugar acude también muchísima gente de otros lugares porque les encantan los productos de este lugar situado junto al Ayuntamiento de Cádiar. Este lugar funciona también como si fuera oficina de turismo, ofreciendo información y recomendaciones sobre lugares de interés de Cádiar. Este concepto permite a muchos turistas y visitantes obtener datos mientras compran o, por ejemplo, desayunan a base de bien.

José Antonio Martín estudió primero en las escuelas de Cádiar con don Salvador, doña Nieves, doña Milagros, don Antonio… Después estudió en Órgiva, en la Escuela Hogar durante 8 años. Primero en la Educación General Básica (EGB) y después Electricidad en la Escuela de Formación Profesional, también de Órgiva. El servicio militar lo realizó en Santa Bárbara (Granada) y en Linares (Jaén). Desde pequeño ayudó a sus padres: Luis (ya fallecido) y Paca, en las tareas del campo, en la Sierra de la Contraviesa. José Antonio aprendió muchos oficios campesinos. José Antonio, que aprendió las tareas campesinas con sus progenitores y con su abuelo materno Manuel, tiene dos hermanos: Paco Luis y Miguel. Su pareja es de Mecina Bombarón y tienen dos hijos: Pablo y Marcos.


José Antonio trabajó durante cuatro años en el Mesón Frasco Ramón, de Cádiar. Después, trabajó en la Tahona de Servando, donde aparte de fabricar pan casero se hacía y se sigue haciendo, con otra persona a su cargo, repostería alpujarreña. José Antonio estuvo en este honrador de Cádiar haciendo pan, licores, soplillos… y de repartidor por los pueblos de Alcútar, Mecina Bombarón, Bérchules, Juviles, El Golco…Más tarde se fue a trabajar de electricista a El Ejido, durante 22 años, pero tenia ganas de volver a Cádiar y, como supo que alquilaban la Cafetería-Pastelería Servando, optó por quedarse con ella. En este lugar se puede adquirir pan de Ugíjar y precocido.

La repostería de La Alpujarra es única, de herencia árabe, y conserva toda su pureza artesanal. Casi siempre está presente la almendra de la Sierra de la Contraviesa, el azúcar y la miel de la comarca. Destacan los soplillos elaborados con huevo, azúcar y almendra. La cuajada, las yemas, almendrados, el turrón de almendra y miel, el pan de higo de la Sierra de la Contraviesa, los bollos de higo, el queso de almendra, los bizcochos, los roscos de vino… son extraordinarios. A las fiestas de los pueblos de La Alpujarra acuden varios confiteros y turroneros con sus productos. Sus antepasados hicieron lo mismo. La repostería alpujarreña es el resultado de un legado histórico heredado de la cultura morisca y de los repobladores castellanos y gallegos, enriquecido a lo largo de los siglos por familias de confiteros tradicionales. Servando Vargas, famoso artesano ya jubilado, popularizó, entre otras cosas, los soplillos y los conocidos 'mulhacenes' en los años 90 del pasado siglo en su obrador de Cádiar.
 (Rafael Vílchez)

domingo, 5 de julio de 2026

LA SOCIEDAD: UNA ESCUELA PARA EL FOMENTO DEL ACOSO ESCOLAR (II)*

 Artículo de Antonio Lara Ramos. 

El mito roussoniano del ‘buen salvaje’ concibe al ser humano como bueno por naturaleza, mientras que es la sociedad donde se inserta la que modula su visión de las cosas y lo conduce tanto hacía lo bueno como malo. La literatura ha querido presentar su versión de modo descriptivo para valorar cómo evolucionamos cuando estamos fuera de la influencia de la civilización. La bondad y la inocencia que se le reconocen al ser humano podrían ‘salvarse’ de las malignidades que no dejan de reproducirse en la interacción de los seres humanos.

Las historias literarias más socorridas han tenido que ver con naufragios de individuos o grupo de niños en islas desiertas. El Robinson Crusoe (1719) de Daniel Defoe cabría considerarla en esta línea, pero siendo un adulto es obvio que la influencia civilizante vivida anteriormente ya lo habría modelado incluso en cómo relacionarse con la naturaleza de la isla Más a tierra donde recaló. Pero las obras que más se aproximan al discurrir vivencial de una pequeña sociedad, aún no contaminada suficientemente, podrían ser Dos años de vacaciones (1888) de Julio Verne y El señor de las moscas (1954) de William Golding. Historias paralelas iniciadas con un naufragio o un accidente aéreo que dejan a su suerte a un numeroso grupo de niños en una isla desierta, donde habrán de organizarse para sobrevivir. No tardarán en aparecer las diferencias individuales que muestran divergencias en la relación de poder para gobernar el grupo. Un microcosmos que va configurándose paulatinamente como la representación del macrocosmos de donde proceden.

Memorable es la película El pequeño salvaje (1970) de François Truffaut, adolescente al que llamarán Víctor de Aveyron, basada en la obra científica de Jean Itard, tutor del pequeño: Sobre la educación de un hombre salvaje (1801), encontrado en 1790 en un bosque cercano a Toulouse. La virginidad social de quien no ha tenido contacto con cultura alguna y ha de ser reeducado con todas las contradicciones que ello conlleva.

Los niños y jóvenes con los que nos topamos a diario en la escuela acaso sean náufragos en otro sentido metafórico: individuos de una sociedad individualista, aislados en una soledad impuesta, manipulados desde muy pequeños o sobrecargados de obligaciones que sobrepasan sus posibilidades físicas y mentales —horas de colegio, tareas extraescolares, captados por otros entes ‘educadores’ (redes sociales)...—. Lo decíamos en La sociedad que (des)educa y el artículo: “Jóvenes que no desean vivir el ‘paraíso’” (IDEAL, 05/03/2023), al hablar del incremento de casos de ideación suicida o autolesiones: “Acaso en nuestro ‘plácido’ mundo no le demos un arma..., pero sí los ‘armamos’ para que respondan de manera egoísta, machista y ofensiva, porque la letra de una canción o el videoclip de moda así les inducen. Imbuidos por la propaganda, conforman una ilusoria sensación de inmortalidad, con innumerables estímulos que los ‘obligan’ a sobrepasar límites, probar nuevas sensaciones, experimentar otros mundos, virtuales o no”. La publicidad los desafía: “Sé libre para hacerlo” o “Eres tú quien decide”, entretanto llegan altas dosis de frustración, desilusiones o futuros inciertos.

En ocasiones me pregunto qué pasaría si a nuestros niños y jóvenes los educáramos exclusivamente bajo el paraguas de los principios que informan el sistema educativo, sin influencias de la sociedad que finalmente moldean su personalidad y mente. Hacer este ejercicio de imaginación, ante la desolación social que vivimos, responde a la necesidad de crear otros mundos posibles, al idealismo que nos impulsa a reprochar todo lo que pervierte tanta inocencia. Sabemos que la sociedad condiciona los patrones de conducta de sus miembros, nadie está libre de configurar su personalidad al margen de los códigos sociales, normativos o consuetudinarios.

Si pensáramos en la posibilidad de que los niños pudieran quedar aislados en un mundo ajeno a la influencia adulta y su ‘viciada sociedad’, fuera de la contaminación externa y solo bajo la influencia de valores de respeto, convivencia y hermandad, viviríamos en una distopía quizás imposible. Un experimento que pudiera parecerse a la agogé de la vieja Esparta, cuando los niños hasta los 7 años estaban al cuidado de la madre, pero tras ella eran educados por el Estado para producir ciudadanos física y mentalmente invencibles. O acaso aquel experimento extremo de los años cincuenta, obra del psicoanalista René Spitz, que sostenía la tesis de que los bebés que crecen sin amor pueden llegar a morir antes o verse afectados por enfermedades físicas y/o mentales que los que están bajo el cuidado de sus madres. Una manera de mostrar la importancia del afecto en la salud de los individuos. El experimento consistió en estudiar dos grupos de niños: unos criados en cunas de hospital aisladas y otro atendido por sus madres en prisión.

La educación, ¿salvadora del mundo? Pudiera ser, porque frente a las distopías es crucial que aquella mantenga un diálogo constante con la realidad. Como decíamos: “Si cabe, tiene que desmantelar la realidad que la circunda, no puede tragarse cualquier idea o proclama que le llegue, ni siquiera cualquier elucubración teórica por muy bien que suene su música. El alumnado debe formarse en una educación así: analítica con la realidad que tiene a su lado, poniendo la razón en su intelecto para que lo dote del poder de discernimiento”.

La realidad es casi siempre la dimensión de la ‘no realidad’, presentada y enmascarada mediante la imagen o relato que a otros interesa. Si la educación consigue que la capacidad de diferenciar penetre en la conciencia humana habremos conseguido el ‘éxito’ de una educación como ejercicio de libertad.

*Artículo publicado en Ideal, 04/07/2026

sábado, 4 de julio de 2026

FIESTA DE LA RAMBLA DEL BANCO.

 Os esperamos. 


🚨 ANDALUCÍA NO HA FIRMADO SOLO UN PACTO DE GOBIERNO. HA FIRMADO UN CAMBIO DE MODELO DE SOCIEDAD.



Hay momentos en los que una sociedad decide avanzar.

Y hay momentos en los que decide retroceder.

Este acuerdo entre PP y Vox no habla únicamente de impuestos, presupuestos o competencias.

Habla de qué Andalucía quieren construir.

Y esa Andalucía se parece demasiado a aquella en la que unos pocos decidían quién merecía oportunidades y quién debía conformarse con las sobras.

La Andalucía donde los señoritos repartían mendrugos de pan mientras mantenían intactos sus privilegios.

Nos hablan de eficiencia.

De libertad.

De sentido común.

⚠️ Pero detrás de esas palabras aparecen decisiones muy concretas:


🔥 Abrir la puerta, bajo el eufemismo de la "colaboración público-privada", a la privatización progresiva y a la conversión en negocio de servicios esenciales como la prevención y extinción de incendios.


🎓 Seguir desviando recursos públicos hacia la enseñanza concertada mientras la escuela pública pierde capacidad y recursos.


🏛️ Poner el patrimonio público al servicio de la "máxima rentabilidad".


🤝 Debilitar el diálogo social, reduciendo el apoyo institucional a quienes representan a las personas trabajadoras.


🕊️ Sustituir las políticas de Memoria Democrática, poniendo en cuestión el derecho a la verdad, la justicia y la reparación de las víctimas.


🏠 Limitar el acceso a ayudas y a la vivienda protegida mediante requisitos de antigüedad en el empadronamiento.


🌍 Desmantelar políticas ambientales como la Ley Andaluza de Cambio Climático, una norma que costó años de diálogo y consenso parlamentario.

Todo ello ocurre en una Andalucía donde las olas de calor ya se cobran vidas, donde los incendios arrasan los montes que plantaron nuestros padres y abuelos, donde la sequía amenaza el agua que bebemos y donde las temperaturas extremas ponen en riesgo nuestro campo, nuestra ganadería y nuestra alimentación.


❗No son decisiones aisladas.


Son piezas de un mismo modelo.


📌 Un modelo donde lo público deja de entenderse como un derecho para convertirse en un gasto.


📌 Un modelo donde lo público se convierte en un negocio.


📌 Un modelo donde los derechos dejan de ser universales para convertirse en privilegios.


📌 Un modelo donde unas personas valen más que otras según el lugar donde nacieron o el tiempo que llevan viviendo aquí.

Y mientras todo eso ocurre...

Vuelven a señalar al enemigo de siempre.


➡️ Al inmigrante.


➡️ Al menor extranjero.


➡️ Al recién llegado.


❓Pero hagámonos una pregunta muy sencilla.


¿De verdad son ellos los responsables de nuestros problemas?


🏠 Si hoy no puedes acceder a una vivienda digna...


¿La culpa es de una familia inmigrante... o de quienes han convertido la vivienda en un negocio multimillonario?


🏥 Si la sanidad pública tiene listas de espera interminables...


¿La culpa es de quien acude al médico... o de años de recortes, falta de inversión y decisiones que han debilitado el sistema público?


💶 Si los salarios pierden poder adquisitivo mientras el coste de la vida no deja de subir...

¿La culpa es del trabajador que llega buscando una oportunidad... o de quienes concentran cada vez más riqueza mientras millones de personas tienen más dificultades para llegar a fin de mes?

La estrategia es tan antigua como efectiva.


👉 Hacer que quienes menos tienen miren con desconfianza a quienes tienen todavía menos.

Que el trabajador culpe al desempleado.

Que el vecino culpe al recién llegado.

Que el pobre culpe al más pobre.

Mientras tanto...


💼 Los grandes fondos de inversión siguen especulando con la vivienda.


🏢 Las multinacionales siguen anteponiendo el beneficio a las personas.


💰 Los grandes intereses económicos siguen viendo la sanidad, la educación o el patrimonio público como un mercado del que obtener rentabilidad.

Ellos nunca aparecen como culpables.

Porque siempre es más fácil señalar al último de la fila.


🗳️ Y sí. Cada voto tiene consecuencias.

En democracia cada persona es libre de votar a quien considere oportuno.

Pero esa libertad también implica una responsabilidad colectiva.

Porque con cada papeleta no solo elegimos un gobierno.

Elegimos el modelo de sociedad en el que queremos vivir.


📜 La Constitución reconoce la igualdad.


🌍 La Declaración Universal de los Derechos Humanos reconoce la dignidad inherente a todas las personas.

La protección de la infancia, el acceso a la educación, la vivienda, la sanidad y unos servicios públicos fuertes no deberían depender del lugar donde naciste, del dinero que tienes o del tiempo que llevas empadronado.

Los derechos no pueden convertirse en privilegios.

Los derechos no pueden depender de la rentabilidad económica.

Los derechos no pueden enfrentarnos entre quienes compartimos los mismos problemas.

Porque cuando consiguen que el pobre culpe al más pobre, quienes realmente concentran el poder pueden seguir haciendo negocio con lo que pertenece a todos.

Ese es el mayor triunfo del populismo fascista: conseguir que dejemos de mirar hacia arriba para empezar a enfrentarnos entre nosotros.


❤️ Andalucía merece mucho más.

Merece una tierra donde nadie tenga que competir por sus derechos.

Donde lo público sea un compromiso con la dignidad de todas las personas.

Donde la solidaridad sea más fuerte que el miedo.

Donde la política sirva para unir y no para dividir.

Porque una sociedad no se mide por cómo trata a quienes más tienen.

Se mide por cómo protege a quienes más la necesitan.

El granadino que recorre los pueblos vendiendo bloques de turrón «de más de 50 kilos»

 


Es Pedro el turronero, un joven de Ugíjar que lleva desde los 10 años haciendo turrones y dulces para venderlos en ferias.


El granadino que recorre los pueblos vendiendo bloques de turrón «de más de 50 kilos»
Es Pedro el turronero, un joven de Ugíjar que lleva desde los 10 años haciendo turrones y dulces para venderlos en ferias

Se dedica a hacer bloques de turrón de más de 50 kilos y partirlos con martillo y cuchilla para venderlos como tendero en las feries de los pueblos. Algo que lleva haciendo desde pequeño y que desde hace un año lo comparte en redes sociales, lo que le ha llevado a convertirse en  en todo un fenómeno con miles de seguidores.

Él es Pedro Ibáñez, aunque todos le conocen como 'El turronero', un joven de 26 años natural de Ugíjar. «Mi hermana y yo somos la cuarta generación de la familia dedicada a la elaboración de dulces y turrones tradicionales de la Alpujarra», cuenta Pedro a IDEAL. Lleva desde los 10 años trabajando en la pequeña fábrica de dulces familiar que ahora dirige junto a su hermana Rosario.

Y lo más llamativo de todo es la forma en la que hacen los dulces, sobre todo los turrones: en vez de elaborar tabletas de 200 o 300 gramos con máquinas, las elaboran como se hacía antes, en grandes bloques que luego parten con cuchilla y martillo. «Lo hacemos como lo hacía nuestro padre. La gente se sorprende al ver los bloques y cómo los parto pero para mi es algo normal, llevo más de 15 años haciéndolo».

«A veces al ver los números pienso que mi pueblo solo tiene 3.000 habitantes pero me están viendo millones de personas y es chocante»

Casi todo lo que hacen en su fábrica es para venderlo de forma ambulante por los pueblos, normalmente en sus ferias. Y al ver que a la gente le llamaba la atención lo que hacía, decidió compartirlo en redes sociales hace justo un año: «Llevaba un tiempo con la idea de hacerlo pero me daba vergüenza. Decidí hacerlo porque era una forma de darle visibilidad al producto, a los pueblos a los que voy y a la historia de mi familia».

Lo que no se esperaba es que su primer vídeo iba a superar las 300.000 visitas en unos días. Y desde entonces no ha parado de sumar seguidores y cada una de sus publicaciones se vuelve viral, llegando algunas de ellas a superar el millón de reproducciones. «Todo ha sido tan rápido que me cuesta asimilarlo. A veces al ver los números pienso que mi pueblo solo tiene 3.000 habitantes pero me están viendo millones de personas y es chocante», explica.

Ahora todo el mundo le conoce cuando va a la feria de algún pueblo. Sin ir más lejos, hace unos días estuvo en La Mojonera, en Almería, y no pararon de pedirle fotos: «Se pararon fácilmente 100 personas a hacerse fotos conmigo, la verdad es que ha sido una locura». Toda esta fama y visibilidad le ha llevado a querer ir más lejos y proponerse el reto de dar a conocer pueblos pequeños de Andalucía, de menos de 5.000 habitantes, para poner en valor sus tradiciones y gastronomía.

«Estoy en un punto en el que quiero compartir los valores tradicionales que se están perdiendo y la gastronomía de los pueblos, que es la mejor que existe». Y para ello ha pedido a sus seguidores que le sugieran pueblos pequeños a los que ir con este objetivo. «Me gustaría empezar por Andalucía, eligiendo cuatro pueblos de cada provincia y que mi comunidad sea la que elija al que ir. Quiero empezar ya porque tengo más de 600 pueblos apuntados», detalla.

Reconoce que siempre han hecho las mismas ferias, yendo sobre todo a pueblos de Granada y Almería, y desde que comenzó a publicar en redes sociales ha notado un aumento en las ventas. Incluso ha lanzado una página web para vender sus productos y en poco más de dos meses ha recibido ya más de 500 pedidos abriendo ventas tan solo unos pocos días para poder atender toda la demanda. «La verdad es que estamos súper contentos y muy ilusionados, está siendo algo enriquecedor», finaliza.

Ideal 3/7/26 Alberto Flores. 

viernes, 3 de julio de 2026

Desde USTEA mostramos nuestro más profundo rechazo al acuerdo alcanzado entre el Partido Popular y Vox en Andalucía para la educación.

Totalmente de acuerdo. 

Desde USTEA mostramos nuestro más profundo rechazo al acuerdo alcanzado entre el Partido Popular y Vox en Andalucía. Un pacto que incorpora una visión profundamente ideológica, elitista y excluyente de la educación y que supone un grave riesgo para la escuela pública andaluza y para los valores democráticos que deben sustentar nuestro sistema educativo.



La educación no puede convertirse en moneda de cambio para satisfacer las exigencias de la extrema derecha. Debe construirse desde el consenso, el respeto a los derechos humanos, la igualdad de oportunidades, la convivencia democrática y el pensamiento crítico. Sin embargo, el acuerdo alcanzado entre ambas formaciones sitúa la educación en el centro de una agenda basada en la confrontación, el señalamiento de colectivos, la privatización del sistema educativo y el retroceso en derechos.

Nos preocupa que el futuro de la educación pública andaluza quede condicionado por un pacto que responde más a intereses ideológicos que a las verdaderas necesidades de los centros educativos. Mientras miles de docentes y familias reclaman más inversión, reducción de ratios, más profesorado, mejores condiciones laborales, atención a la diversidad y una planificación seria de la red pública, el nuevo acuerdo pone el foco en medidas destinadas a alimentar guerras culturales, privatizar servicios y debilitar el principal garante del derecho a la educación: la escuela pública.

Contra la diversidad y la convivenciaUna de las primeras consecuencias de esta deriva es el anuncio de la supresión del Programa de Lengua Árabe y Cultura Marroquí (PLACM), una medida que responde a prejuicios ideológicos y a un discurso xenófobo completamente alejado de la realidad educativa.

Desde USTEA rechazamos frontalmente esta decisión. El PLACM no es un instrumento de adoctrinamiento, como pretende hacer creer la extrema derecha, sino un programa educativo de carácter voluntario, desarrollado fuera del horario lectivo y fruto de acuerdos institucionales, que durante años ha contribuido a favorecer la integración del alumnado, fortalecer la convivencia intercultural y facilitar la participación de muchas familias en la vida de los centros.

La diversidad cultural forma parte de la realidad de Andalucía y también de nuestras escuelas. La educación pública tiene la responsabilidad de responder a esa realidad desde la inclusión, el respeto mutuo y la igualdad de oportunidades. Defender la diversidad cultural no supone renunciar a ninguna identidad; significa formar una ciudadanía capaz de convivir en una sociedad plural y democrática.

Resulta especialmente preocupante que el Gobierno andaluz asuma el marco discursivo de la extrema derecha al presentar la diversidad cultural como una amenaza para la convivencia. Quienes deterioran la convivencia escolar no son los programas que promueven el conocimiento entre culturas, sino los discursos que estigmatizan al alumnado por su origen, su lengua o sus creencias y convierten la diferencia en un motivo de confrontación.

Una memoria democrática selectiva no es memoria democráticaIgualmente preocupante resulta el anuncio de incorporar la «Historia del terrorismo en España» al currículo educativo en los términos planteados por el pacto. Desde USTEA defendemos que el alumnado debe conocer la historia del terrorismo y el sufrimiento de todas sus víctimas. Educar en valores democráticos exige comprender las consecuencias de toda forma de violencia política.

Sin embargo, nos preocupa que esta medida responda a una utilización partidista de la historia. El problema no es estudiar el terrorismo; el problema es qué terrorismo se decide contar y cuál se pretende silenciar.

No puede construirse una memoria democrática seleccionando únicamente aquellos episodios que encajan en un determinado relato ideológico mientras se invisibilizan el terrorismo de Estado, la represión franquista, la violencia ejercida por grupos parapoliciales y de extrema derecha durante la Transición o los asesinatos de personas que lucharon por la democracia.

Andalucía conoce bien esa historia. El asesinato de Manuel José García Caparrós, abatido por un disparo policial durante la manifestación por la autonomía andaluza del 4 de diciembre de 1977, constituye uno de los episodios más dolorosos de nuestra memoria democrática. Como él, muchas otras víctimas de la violencia política y de la represión siguen reclamando verdad, justicia y reparación.

Nos preocupa que este tipo de medidas sirvan para seguir expulsando la memoria democrática de las aulas. No puede educarse en valores constitucionales ocultando el golpe de Estado de 1936, la dictadura franquista, la represión, la lucha antifranquista y la conquista de los derechos y libertades que hoy disfrutamos. La historia debe enseñarse en toda su complejidad, desde el rigor académico y no desde los intereses de un acuerdo político.

Más dinero para la privada y menos para la públicaTambién rechazamos el compromiso adquirido por PP y Vox de ampliar progresivamente los conciertos educativos al Bachillerato, la Formación Profesional y la Educación Especial. Lejos de reforzar el sistema educativo, este acuerdo profundiza en un modelo de privatización que desvía recursos públicos hacia empresas privadas mientras la red pública continúa sufriendo el cierre de unidades, la pérdida de profesorado, la falta de inversión y el deterioro de sus infraestructuras.

Resulta especialmente preocupante que se vuelva a utilizar el concepto de la «libertad de elección de centro», un eslogan que durante años ha servido para justificar el trasvase de recursos públicos hacia la enseñanza concertada.

No existe una verdadera libertad de elección cuando la propia Administración debilita deliberadamente la red pública, cerrando aulas, reduciendo la oferta educativa, eliminando enseñanzas, deteriorando las condiciones de los centros públicos y favoreciendo paralelamente la expansión de la enseñanza concertada. No se puede hablar de libertad cuando muchas familias dejan de poder elegir un centro público porque la Administración ha decidido que desaparezca esa opción.

La llamada «libertad de elección» se ha convertido en uno de los principales instrumentos para desmantelar progresivamente la educación pública. Primero se debilita la escuela pública mediante recortes y cierres; después se financia la enseñanza privada con dinero de todas y todos; finalmente, esa transferencia de recursos públicos se presenta como una ampliación de derechos. En realidad, supone un nuevo golpe a la educación pública andaluza.

La prioridad de cualquier gobierno comprometido con el derecho a la educación debería ser fortalecer la red pública, que es la única capaz de garantizar el acceso universal, la equidad y la cohesión social. La educación pública escolariza a todo el alumnado, sin discriminación por origen, situación económica, necesidades educativas o lugar de residencia. Es la red que debe absorber toda la demanda educativa y garantizar una plaza para cualquier estudiante, no la enseñanza concertada.

Especialmente grave resulta que el acuerdo plantee avanzar en la concertación del Bachillerato, la Formación Profesional y la Educación Especial. En lugar de ampliar la oferta pública allí donde miles de jóvenes siguen quedándose sin plaza en Formación Profesional o reforzar los recursos para una educación verdaderamente inclusiva, el Gobierno andaluz opta por seguir financiando la iniciativa privada.

Viejas promesas, la misma falta de compromisoEl pacto también recupera anuncios que el propio Gobierno andaluz lleva años realizando sin haberlos cumplido. Es el caso de la climatización de los centros educativos, una reivindicación histórica de la comunidad educativa que vuelve a aparecer como compromiso político cuando la Ley de Bioclimatización fue aprobada hace más de cinco años y su grado de ejecución sigue siendo claramente insuficiente.

Miles de alumnos y alumnas y miles de docentes continúan soportando temperaturas insoportables en las aulas porque la inmensa mayoría de los centros públicos siguen sin las actuaciones prometidas. Recuperar ahora este compromiso no es una propuesta nueva; es reconocer que la Junta ha incumplido durante años una ley que ella misma debía desarrollar. La comunidad educativa no necesita más titulares ni más propaganda: necesita inversiones reales y centros seguros y habitables.

Igualmente decepcionante resulta el anuncio sobre los comedores escolares. Se presenta como una mejora cuando el modelo de gestión continuará sustentándose, en la práctica, en el sistema de catering que tantas críticas ha recibido por parte de familias, trabajadoras y organizaciones sindicales.

Desde USTEA seguimos defendiendo un modelo de comedores de gestión pública directa, con cocinas en los propios centros siempre que sea posible, empleo público de calidad, productos frescos y de proximidad y una alimentación saludable y sostenible para el alumnado. Mientras no se modifique el actual modelo de externalización, estos anuncios no pasan de ser mera propaganda.

La educación pública no puede ser la moneda de cambioEste pacto evidencia un modelo educativo profundamente ideológico que pretende utilizar las aulas como escenario de una batalla cultural mientras continúa debilitando la educación pública mediante la privatización, el desvío de recursos y la repetición de promesas incumplidas.

Frente a ello, desde USTEA seguiremos defendiendo una educación pública, laica, feminista, inclusiva, democrática y comprometida con los derechos humanos; una escuela que eduque en el pensamiento crítico, que valore la diversidad como una riqueza, que enseñe la historia con rigor y que garantice la igualdad de oportunidades para todo el alumnado.

Estaremos vigilantes ante el desarrollo de este acuerdo y analizaremos una a una las medidas que afecten al sistema educativo andaluz. No permaneceremos impasibles ante ningún retroceso en derechos, libertades o en la calidad de la enseñanza pública.

Andalucía necesita más inversión en educación pública, más profesorado, más recursos para la inclusión, más memoria democrática, centros educativos dignos, comedores públicos de calidad y una apuesta decidida por la escuela pública como eje vertebrador del sistema educativo. No necesita pactos que legitimen discursos racistas, elitistas y reaccionarios, ni políticas que utilicen la educación para reescribir la historia, señalar a determinados colectivos, seguir privatizando un derecho fundamental o reciclar promesas incumplidas como si fueran nuevas medidas de gobierno.

Desde USTEA seguiremos defendiendo una escuela pública que una, incluya y eduque en democracia, porque la educación debe servir para construir una sociedad más libre, más justa y más igualitaria, nunca para imponer un relato ideológico ni para convertir un derecho en un negocio.


miércoles, 1 de julio de 2026

Se elevan a 2.295 los muertos por el doble terremoto de Venezuela.

El Diario.es

 El número de fallecidos por los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 ocurridos en Venezuela hace una semana se eleva a 2.295, mientras que la cifra de heridos sube a 11.267, informó este miércoles el presidente del Parlamento venezolano, Jorge Rodríguez.

“Al día de hoy se contabilizan 2.295 personas fallecidas, 11.267 personas heridas. Estamos contando al momento 12.841 personas damnificadas”, indicó Rodríguez en un balance transmitido por el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV). Asimismo, explicó que han sido rescatadas 6.461 personas por más de 4.000 brigadistas. “La esperanza se mantiene intacta”, aseguró

Rodríguez detalló que desde el doble terremoto se han registraron 782 réplicas, aunque aclaró que durante los últimos dos días la frecuencia y la intensidad han disminuido. “La amenaza parece estar disminuyendo, pero no ha desaparecido”, señaló.

El Gobierno, además, ha dispuesto 25 campamentos “transitorios” para las personas damnificadas, 13 de ellos en La Guaira, la zona más afectada; ocho en Caracas, dos en Miranda, uno en Carabobo y uno en Yaracuy.

La presidenta encargada ha reiterado así su “abrazo a quienes sufren esta tragedia” durante “estos momentos de profunda La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, ha informado este miércoles que se decretan siete días de luto nacional por las víctimas de los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 de hace una semana. El periodo comenzará a las 18:00 hora venezolana de hoy mismo.

“Venezuela tiene el alma rasgada por las pérdidas humanas causadas por los devastadores terremotos. Hoy acompañamos en el dolor a las familias que han perdido a sus seres queridos y elevamos nuestras oraciones por los heridos, las personas desaparecidas y las comunidades afectadas”, ha escrito Rodríguez en el comunicado.

La presidenta encargada ha reiterado así su “abrazo a quienes sufren esta tragedia” durante “estos momentos de profunda tristeza” y ha reafirmado su “compromiso de acompañarlos y protegerlos”.

El Gobierno de Venezuela habilitó este miércoles una página web para recibir donaciones internacionales tras los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 de hace una semana que devastaron casi toda una ciudad y que afectaron a otros seis estados del norte del país, con al menos 1.943 muertos, 10.571 heridos y un número impreciso de desaparecidos.

“¡Venezuela no está sola! tú puedes sumarte a esta iniciativa de solidaridad y acompañar estos momentos de dificultad”, afirmó el canciller venezolano, Yván Gil, en un mensaje escrito en inglés en Telegram al compartir el link del portal web.

El canal estatal Venezolana de Televisión (VTV) explicó que esta página web, en la que figuran datos bancarios de una cuenta de la CAF -Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe-, servirá para recibir donaciones monetarias y de insumos. Los donativos serán procesados por el Ministerio de Relaciones Exteriores.

Cuatro policías fueron detenidos este martes en Venezuela acusados de apropiarse de “bienes económicos” entre los escombros de edificaciones derrumbadas en el estado La Guaira (norte, aledaño a Caracas), el más afectado por los terremotos de la semana pasada, informaron autoridades.

Los agentes del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) fueron expulsados del organismo de seguridad y serán presentados ante tribunales, según un comunicado oficial.

Estos “funcionarios, desviándose de sus deberes y aprovechándose de las labores de rescate y asistencia humanitaria, actuaron de manera indecorosa al apropiarse de valores económicos hallados entre los escombros”, dijo el director del CICPC, Douglas Rico, en el texto.

Varios videos publicados en redes sociales muestran a ciudadanos indignados enfrentando a un agente del CICPC y rompiendo los dólares en efectivo que tenía el funcionario, a quien tacharon de “vergüenza”.

Tras los dos grandes terremotos del miércoles, Venezuela ha registrado más de 680 réplicas. La Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis) reportó este martes casi una treintena de sismos, dos de ellos de magnitud 3,3 ocurridos a las 9:51 hora local, en el noroeste del país, y a las 21:05 hora local, en la región capital.

La réplica de mayor intensidad se registró el pasado lunes, cuando se produjo un temblor de magnitud 4,6. Si bien, pese a la intensidad, el Gobierno negó que se produjeran nuevos daños por las réplicas.

El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, ha elevado a 26 los españoles fallecidos y 150 los desaparecidos por los terremotos en Venezuela, además de que son 11 los compatriotas que se encuentran los escombros.

Así lo ha comunicado el jefe de la diplomacia española en declaraciones a los medios tras despedir al equipo médico de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) que parte a Venezuela para atender las necesidades sanitarias urgentes tras los potentes seísmos de la semana pasada.

El ministro también ha señalado que este miércoles va a aterrizar un nuevo vuelo de repatriación en Madrid procedente de Venezuela “trasladando a 130 pasajeros”, de los cuales 92 son españoles, pero también hay ciudadanos venezolanos, europeos y de otras nacionalidades con las que el Gobierno español está colaborando.


viernes, 26 de junio de 2026

DÍA INTERNACIONAL DEL ORGULLO LGTBI+



El Día Internacional del Orgullo LGTBI+ se celebra cada año el 28 de junio . Esta fecha conmemora los históricos disturbios de Stonewall (Nueva York) ocurridos en 1969, los cuales marcaron el inicio de la lucha moderna por los derechos del colectivo.

Durante este día y a lo largo de todo el mes de junio, se llevan a cabo numerosas actividades, festivales y manifestaciones en todo el mundo.

El Ministerio de Igualdad de España celebra el Día Internacional del Orgullo LGTBI+ 2026 con la campaña institucional ‘Orgullosamente libres’, en la que se da a conocer el servicio 028, el teléfono Arcoíris de información y atención integral en derechos LGTBI+.

El origen en España de la conmemoración del Día Internacional del Orgullo LGTBI+ se remonta a finales de la década de 1970, en plena transición, cuando se empezaron a organizar en España las primeras manifestaciones para revindicar los derechos del colectivo LGTBI+ (lesbianas, gays, transexuales, bisexuales e intersexuales).

Se considera que la primera marcha del Orgullo se celebró en Barcelona en 1977. Los centenares de personas que participaron acabaron dispersados por las fuerzas del orden. Fue a partir de 1978 cuando el Orgullo comenzó a celebrarse también en Madrid, donde la conmemoración se ha convertido en un referente mundial.

A estas celebraciones, en 2018 se sumó el acuerdo del Consejo de Ministros que declaró el 28 de junio Día Nacional del Orgullo LGTBI.

Cada año, el Gobierno de España, a través del Ministerio de Igualdad, celebra actividades, actos y celebraciones con motivo del Día del Orgullo. Este año, se ha colocado en los balcones del edificio del Ministerio una bandera arcoíris de 20 metros de longitud, obra del diseñador José Perea.

El Día Internacional del Orgullo LGTBI+ es una fiesta de celebración de los derechos adquiridos y también un recordatorio de que es necesario seguir avanzando hacia la igualdad plena, sin permitir ni un solo paso atrás. Celebrar el Orgullo es un acto de justicia con las personas LGTBI+, significa reivindicar el derecho de las personas a ser felices siendo quienes son, amando a quien quieran amar. Los derechos de las personas LGTBI+ es una cuestión de derechos humanos.

jueves, 25 de junio de 2026

MI RELATO SOBRE EL COLEGIO MENOR FERNANDO CASTELLÓN DE ÓRGIVA.

La importancia del Colegio Menor para la Alpujarra y parte del Valle de Lecrín

Cuando mis amigos salieron del pueblo para estudiar, yo no quería quedarme para tener que vivir una vida que no me gustaba: ser ama de casa, yo quería ser libre e independiente, tener una vida mejor, y para ello tenía que estudiar mucho, conseguir la beca y no perderla. Y, por supuesto, irme al Colegio Menor, que por ahí empezaba todo.

 Hice tercero y cuarto de bachiller por libre, nos preparaban don Antonio y don Eduardo, que eran maestros de mi pueblo. Pero, aunque aprobé en junio, no saqué nota para beca y mis padres estaban haciendo nuestra casa, por lo que no había dinero para ir a estudiar fuera. Mi padre habló con la Madre Méndez, que era la directora del Colegio Menor, y quedaron en que mis padres pagaban una parte y yo tenía que ayudar en el comedor (de esto me enteré mucho tiempo después). Para sexto ya tenía beca, pero seguía ayudando en el comedor a nuestras benditas cocineras.

Así que, con la mayor ilusión, mucha emoción y con la ropa marcada por mí con el número asignado por el Colegio, entré por primera vez, acompañada de mi madre, al lugar donde cumplí mis sueños y fui tan feliz, por un lado, con muy buena vibración y por otro, con miedo a lo desconocido. Pero fue muy fácil hacer amistad porque éramos como una gran familia, así que muy pronto tuve muchos amigos aparte de mis amigos del pueblo. 

En aquellos años convivíamos niños y niñas en el mismo Colegio, cosa impensable si no hubiera sido porque estaba dirigido por la madre Méndez (bajita, rechoncha, diligente y divertida); los educadores (Carvajal, Pino y Serrano), que eran como nuestros tutores y amigos; la madre Concha, que vigilaba el estudio y los dormitorios de las niñas; la madre Emérita, que enseñaba a escribir a máquina y llevaba el coro; la madre María, que se encargaba de los niños y niñas pequeños; la madre Expectación, en la cocina con nuestras cocineras Carmela, Loli y Fina; y nuestro querido Salvador, que estaba para todo.  Y todo bajo el paraguas de la Asociación de Amigos de la Cultura de Órgiva, creo.

 En aquellos años tan difíciles coexistíamos niños y niñas, eso sí, teníamos estudio y dormitorios diferentes, pero coincidíamos en el comedor, en el tiempo libre y en el Instituto (en el que también hicimos muy buenos amigos). Era evidente que teníamos que cumplir normas para que la convivencia fluyera lo mejor posible, pero teníamos mucha libertad de acción.

También hacíamos teatro y musicales con Serrano; excursiones a la nieve, a Salobreña, a Antequera; viajes fin de curso a Córdoba, a Madrid, a Galicia; bailes en la entrada del Colegio; recitales de poesía como el del Romancero gitano de Lorca; deporte, bailes de disfraces y muchas más actividades. De organizarlas se encargaban los educadores con todo el cariño del mundo.

Fue una época preciosa, no solo de mi vida, sino de la de todos los que vivimos aquella hermosa experiencia. Todo sin olvidar que estábamos allí para estudiar, que, por supuesto, teníamos nuestras horas de estudio, las niñas vigiladas por la madre Concha y los niños por los educadores. Y allí tuvimos enseñanza entre iguales (eso que parece hoy tan novedoso); nos ayudábamos unos a otros y, por supuesto, los educadores, las monjas y don Federico, el cura, también nos ayudaban. Lo que allí experimentamos marcó nuestras vidas.

Recuerdo con mucho cariño a las monjas y a los educadores y tengo en la memoria muchas anécdotas y vivencias de aquella época.

 Recuerdo con mucha añoranza el teatro que organizaba Serrano, en el que participaba gente muy buena. Yo solo participé en la comedia de Los Pelópidas (aún recuerdo el nombre porque el montaje y la obra en sí eran muy graciosas, y porque la representamos además de en el Colegio, en el Instituto y en varios pueblos). Los musicales eran una maravilla. Lo hacían genial. Aunque yo no participé en ninguno, los disfrutaba muchísimo.

 Hicimos varias excursiones, todas muy divertidas y gratuitas, me vienen a la memoria la que hicimos a la nieve, aquella que nos llevaron a Salobreña y a su playa, y la que fuimos a los Dólmenes de Antequera. Cada curso hacíamos un viaje de estudios. Para poder ir tenían que firmar nuestros padres y darnos algún dinerillo, aparte de que muchos teníamos que ganar unos duros cogiendo aceitunas y naranjas por Tíjola para ayudarnos a pagar nuestro propio viaje, con una ilusión admirable, porque era la primera vez que veríamos lugares nuevos. Recuerdo con mucha ilusión el viaje a Madrid, que íbamos cantando por las calles: «Hasta los Madriles habemus venio, desde la Alpujarra habemus llegao». Allí fuimos a un teatro de verdad, al gallinero, a ver La vida es sueño, de Calderón, con Juan Diego como actor principal. Aquello fue fantástico, además de porque el actor hacía un papelón, porque Serrano nos lo presentó al finalizar la obra. Realizamos otro viaje a Córdoba y aluciné con la ciudad y, sobre todo, con la Mezquita. Y viajamos también a Galicia, estuvimos viendo la Catedral de Santiago de Compostela; la recuerdo preciosa, inmensa. Vimos el Apóstol subiendo por unos recovecos que daban un poco de miedo. Una noche nos dejaron ir de discoteca en Santiago, ¡aquello sí que fue una pasada! Una noche cenando tenía a la madre Méndez enfrente, y como ella siempre decía que teníamos que pelar la fruta con cuchillo y tenedor, que para eso cada día comía en una mesa del comedor del Colegio, sin querer hice blanco con la naranja en su cara al ir a pincharla con el tenedor. Pero no se lo tomó a mal: se rió, y yo más.

Cuando evoco los bailes en el hall, con la fuentecilla, me río porque nos hartábamos de agua; y es que a cada ratillo invitaba una a beber.  Me acuerdo del genial recital del Romancero gitano de Lorca con mucha emoción porque lo recitaron como verdaderos profesionales y con mucho sentimiento. 

Y aquellos bailes de disfraces en los que nos hacíamos los disfraces con cuatro trapillos; nos salían maravillosos y nos divertíamos muchísimo. 

Los ratos de terraza de las niñas con Loli tocando la guitarra, cantando. Nos contábamos confidencias, nos secábamos el pelo, nos reíamos por cualquier cosa… Eran ratos muy particulares.

Y qué decir de los conciertos de villancicos, cuando íbamos por las calles de Órgiva cantando y pasábamos por las casas de los profesores del Instituto para pedir el aguinaldo a cambio de cantarles el villancico. Aún suena en mi interior uno de aquellos villancicos.

 Recuerdo el día que la madre Méndez nos reunió, muy seria, para comunicarnos la muerte de Franco. Muchos lloraban por el desconcierto, por miedo al futuro, por la seriedad de la madre Méndez, no sé por qué. Yo me sentí libre. Estaba harta y cansada de aquella infancia en blanco y negro. En cuanto terminó la charla, bajé al pueblo y me compré un anillo de lata como conmemoración de la muerte del dictador, que, cuando pude, cambié por uno de plata. A día de hoy, sigo teniendo un anillo de plata en mi mano izquierda.

 Participé en el coro de la madre Emérita y los domingos cantábamos en la Parroquia del pueblo y cuando terminaba la misa nos íbamos a la Ruta, más que nada a escuchar música de las máquinas aquellas que les metías dinero. Pocas veces, pero alguna sí,  nos escaqueábamos de la misa para ir a la Palapa a disfrutar de aquellos momentos musicales. Por cierto, he de decir que entonces nos quedábamos los fines de semana en el Colegio y era cuando disfrutábamos más de la terraza, de tiempo libre, cuando íbamos al campo a sacar unas pesetillas para los viajes. En esos días celebrábamos fiestas, podíamos ver la tele hasta más tarde, podíamos salir del Colegio… En fin, que yo me sentía libre. 

En aquellos años se formaron bastantes parejas y la mayoría de ellas crearon su familia y siguen tan felices. Cómo no recordar a la madre Concha, en el estudio y con el tintineo de las llaves en el dormitorio. Cuando nos cansábamos de estudiar, le decíamos: «¿Madre, puedo ir al servicio?» Y en esos ratillos era cuando aprovechábamos para fumar, aunque fumábamos a escondidas cuando queríamos. Un día me pilló en el servicio fumando, con el cigarro escondido en el bolsillo del babi, y al responderle le eché la bocanada de humo en la cara. Pero tampoco pasó nada, porque estaba el servicio lleno de niñas fumando. En el dormitorio se daba sus paseíllos entre las camarillas y cuando apagaba la luz, si teníamos que repasar para un examen, esperábamos a que cerrara la puerta de su dormitorio para encender la linterna debajo de las mantas con el libro de turno, y casi siempre quedarnos dormidas. Casi todas las noches nos reíamos por cualquier cosa y el castigo consistía en sacarnos del dormitorio, y allí más risa nos daba. En las taquillas teníamos, además de la ropa, algo para picar y a veces olía a matanza, sobre todo después de Navidad. También nos dio clase de Religión en el Instituto y en los exámenes casi todos nos copiábamos, pero ya era como un desafío para ver si nos pillaba. La verdad es que me acuerdo de ella con muchísimo cariño.

Ya he comentado que no podía perder la beca y por eso estudiaba al sol en los patios y por las cercanías del Colegio. Eso no quitaba que como viera u oyera «bullilla», allí estaba yo como una bala.

Tengo que hacer una mención especial a la tiendecilla de María, porque, como dice el refrán, «es de bien nacidos ser agradecidos», y es que María, casi cada tarde, me hacía un bocadillo de mejillones en lata. Yo me lo comía en su comedor, sin pagarle nada; solo le hacía un ratillo de compañía y ella me contaba historias de sus nietos. Era como una abuelita para mí. 

Algunos nos sacamos el título oficial de árbitro de baloncesto, y la madre Méndez nos lo entregó en la entrada del patio de los niños, junto a alguien de Deporte, en un acto muy «oficial». 

En COU, las niñas fuimos de retiro espiritual a una residencia y los niños al Hotel del Duque en Güejar Sierra, lo recuerdo porque lloré mucho y no me gustó nada. 

Después del Colegio nos fuimos a estudiar a Granada. Muchos convivieron en pisos, y nos alegrábamos cuando nos encontrábamos, como la gran familia que éramos.

 Fue tan impactante nuestro paso por el Colegio que conseguimos lo que nos habíamos propuesto. En mi caso, logré ser maestra, ser muy feliz con mis alumnos y tener una vida mejor que la que tuvieron mis padres.

Al cabo de los años coincidí con uno de los educadores como compañera, con el que sigo manteniendo la amistad. 

Tanto es así que creamos una Asociación y cada año nos reunimos el último sábado de octubre en un pueblo diferente, y lo pasamos genial. Disfrutamos mucho del encuentro, de volver a abrazar a los amigos y de vivir el programa que preparan la Directiva y los organizadores para ese día.  Siempre es un día muy especial, muy emotivo, lleno de reencuentros, de hermandad, de recuerdos, de tristeza por los que se han ido, de futuro, de alegría. Muchas gracias a todos, sobre todo a la Junta Directiva, por hacer posible este encuentro tan maravilloso.

 La importancia del Colegio Menor es que fue el pilar fundamental para todas las personas, tanto de la Alpujarra como del Valle de Lecrín, que quisimos estudiar y que, sin él, no hubiésemos podido.

María.


miércoles, 24 de junio de 2026

UN DÍA GENIAL CON LOS COMPIS DE TEATROCIDADES.

 Un día genial. 









 
















PINCELADAS DE MI VIDA ESCOLAR...

 



Gracias a todos mis alumnos y a todos mis compañeros porque me han ido enseñando día a día a ser mejor persona y a seguir pensando que el mejor regalo que le podemos dar a los niños es despertar en ellos el deseo de aprender.

He vivido muchas leyes de educación y nos hemos tenido que adaptar a la ley de turno, pero teniendo muy presente que los niños y niñas son lo más importante de la educación porque son la base de la sociedad. Por ese motivo sigo exigiendo un pacto por la educación de una puñetera vez.


Estoy, pues, en esa etapa a la que mucha gente llama la ‘tercera edad’ pero que en mi caso es la cuarta si considero la infancia feliz en mi Cádiar de nacimiento, correteando por calles y plazas; la de estudiante en Órgiva en el colegio Fernando Castellón y, más tarde, las carreras de maestra y de psicología en Granada; la edad profesional intensa y comprometida que discurrió por Charches, Órgiva, Laroles, Murtas, Carchuna, Torvizcón, Los Laneros y Ugijar; y la que llevo ahora. Aunque de todos y cada uno de los pueblos en los que he estado me he llevado en el corazón un trocito de cada niño, es en Ugijar donde he realizado la mayor parte de mi vida laboral. Allí, en el C.P.R. Sánchez Velayos, hemos disfrutado, hemos reído, hemos trabajado, hemos llorado...
He conocido a compañeros y compañeras fantásticos, luchadores, trabajadores, con pasión e ilusión por su trabajo... que más que compañeros son amigos. De todos he aprendido algo, a todos ellos: GRACIAS, así con mayúscula y mucho ánimo porque tenemos por delante mucho qué cambiar...


Y aquí sigo con mis cosas…

martes, 23 de junio de 2026

FELIZ NOCHE DE SAN JUAN.

 La Noche de San Juan, donde fuego y agua se conjugan para hacer de ésta también la noche más mágica. El 23 de junio al atardecer, las playas se llenan de hogueras y de deseos por cumplir… ¿Quieres saber cómo surgió esta fiesta y por qué se celebra? 


 La fiesta de la Noche de San Juan es de origen pagano y se llevaba a cabo para dar las gracias por la llegada de verano  y para celebrar el día más largo del año (y por ende la noche más corta) y, mediante el encendido de hogueras, se pretendía darle fuerza al sol para que continuara brillando, ya que a partir de esta fecha los días comienzan a acortarse poco a poco. A día de hoy todavía se mantiene esta tradición y, además, se han ido agregando nuevos rituales para hacer que esta noche sea más especial si cabe.


En Cádiar había algunas tradiciones que se cumplían a rajatabla. Ir a lavarse la cara a las doce en punto de la noche a las fuentes del pueblo: el Calvario, el Prado, las Cruces... las muchachas, sobretodo, buscaban ponerse más guapas con aquel agua que en aquella hora tenía propiedades mágicas. 

Los mozuelos robaban macetas de azoteas y balcones y las llevaban a la puerta de sus novias o pretendientas. También las llenaban de ramas de cerezas.

Pero a las que les habían dado calabazas, les tapaban la puerta con ramas de higuera loca, higuerón silvestre, y ortigas, para que el pueblo se enterara de los rifirrafes que había.

Bonitos recuerdos de aquel tiempo que, en cierto modo, se siguen manteniendo.



lunes, 22 de junio de 2026

LA SOCIEDAD: UNA ESCUELA PARA EL FOMENTO DEL ACOSO ESCOLAR (I)*

  


Artículo de Antonio Lara Ramos. 


Terminada la fiesta electoral verborreica —no me confundan con ese que dice ‘se acabó la fiesta’, que solo busca que empiece la suya—, prometidos no sé cuántos mundos ideales, me voy a detener en una promesa que me llamó la atención por lo inusual. Como no he hecho otra cosa en mi vida que no sea estar vinculado a la educación y a la escuela para ‘ganarme el pan con el sudor de mi frente’, además de escribir —aunque de esto no pueda comer, pero sí satisfacer mi otra necesidad: sacar fuera todo lo que me bulle por dentro y así mejorar mi salud mental—, leí en este periódico (IDEAL, 02/05/26) un titular: “Moreno sitúa como una prioridad la lucha contra el acoso escolar”. Lo prometió Juanma Moreno con motivo del Día Internacional de esta lacra social: “Es una de las plagas que triste y desgraciadamente tenemos en occidente, y de manera especial también en Andalucía y en España”.

El entonces candidato muy pronto presidente de la Junta de Andalucía, cuando salga del ‘lío’ o se meta en élmostró sus mejores intenciones llamando a concienciarnos del daño que el bullying provoca a los menores. Pronosticó recurrir a personalidades y “caras populares” de distintos ámbitos para lanzar mensajes de alerta referidos al dolor que causa el acoso, capaz incluso de “matar”. Contará con padres, profesores y otros actores de la comunidad educativa —y añadía— “para evitar el sufrimiento de muchos niños”, del que ni siquiera son conscientes los acosadores. Se me antojó entonces que el presidente se metería en un lío más gordo que tener el aliento en la nuca de Vox y su iluminada ‘prioridad nacional’.

La narrativa del acoso escolar que percibimos en medios de comunicación, ‘opinadores’ e, incluso, algunos docentes se presenta desde una sola derivada: “La escuela, factoría generadora de violencia”, olvidando los muchos factores exógenos existentes. Hablar de “violencia escolar” con tanta ligereza es para que se nos cayera la cara de vergüenza. La escuela es un reflejo de la sociedad donde se inserta y a esta la estamos alimentando con la peor calaña de nuestras miserias humanas. Vivimos en la sociedad de la “violencia estructural”, como definiera el sociólogo Johan Galtung a las desigualdades inmersas en las estructuras sociales, económicas y políticas configuradas en las sociedades modernas, en detrimento de la satisfacción de las necesidades básicas y la dignidad, incluidos valores éticos y morales.

Es obvio que la escuela debe mirar hacia la víctima. Nuestro ejercicio profesional no puede dejarla en una nebulosa de indeterminación, ni que la ‘violencia’ deje de abordarse en el entorno escolar. La protección de la víctima es primordial, pero la mirada rebelde debe proyectarse más allá. Si en otro tiempo muchas conductas vejatorias insertas en las relaciones entre iguales parecían ‘normales’, lejos de los significados que hoy sostenemos, habría que recordar, afortunadamente, que hemos cambiado de paradigma y definimos tales conductas turbadoras como agresiones.

Nuestra mirada tiene que ser más vasta y profunda al analizar el fenómeno del acoso escolar. Con solo mirar fuera de la escuela contemplamos un panorama desolador: películas juveniles donde se retratan estereotipos que normalizan conductas vejatorias, asentándose en las neuronas de niños y jóvenes como modelos conductuales aceptados; imágenes, vídeos o lenguajes en redes sociales, donde la respuesta a un ataque es redoblar el contraataque más despiadado o promover actitudes hostiles y de odio como elemento de defensa ante lo desconocido. Sin duda, la peor escuela para fomentar el acoso escolar. A lo que se suman comportamientos burdos de adultos, lenguaje gestual, comentarios soeces hacia el otro…; repertorio de ‘enseñanzas’ susceptible de imitación. Siendo finalmente reproducido en la escuela por el alumnado en sus relaciones interpersonales.

Violencia potenciada en una sociedad que olvida que existen valores de convivencia y respeto. Sea en la vida pública: políticos deslenguados, escraches a personas o familiares de quien está marcado por una diana —lo que hacía ETA en tiempos de terrorismo—; sean pseudoperiodistas que persiguen y acosan a personas públicas, esperando que suelten alguna palabra de rabia o un mal gesto para luego manipular y tacharlas con las más bajas descalificaciones.

No hay película o serie juvenil donde no aparezcan jóvenes en pandilla mostrando un repertorio de estereotipos negativos: líderes autocráticos y abusones seguidos por una cohorte de ‘pelotas’ que dan pábulo a supuestas ‘actuaciones ingeniosas’ del mandamás —chico o chica—, ejemplificando conductas agresivas, vejatorias, de sometimiento al diferente, al extranjero, al recién llegado al barrio o al instituto, o al que presenta conductas ‘raras’ entendidas como ‘anormales’. Otro sociólogo, Pierre Bourdieu, desarrolló el concepto de ‘violencia simbólica’ en un mundo que funciona mediante lenguajes y códigos determinados, que vemos reproducirse repetitivamente en espacios visuales donde acceden nuestros niños y jóvenes. Se trataría de prácticas y conceptos culturales simbólicos impuestos como jerarquización social mediante la publicidad, el lenguaje o la iconografía visual.

Hablamos con ligereza de ‘violencia escolar’, como si desde la escuela se fomentara, y nos olvidamos con hipocresía de la que se alienta en tantas esferas de una sociedad generadora de individualismo, odio y sumisión como medio y estrategia de dominio. Violencias y hostilidades circulando cerca de nosotros, leídas en un periódico, incubadas en vecinos, políticos, rivales culturales o familias que vuelcan en la escuela traumas, frustraciones o vidas desestabilizadas.

¿De qué sirve que la escuela eduque en valores, en resolución de conflictos mediante diálogo, si luego en entornos familiares, digitales, sociales o políticos cunde el mal ejemplo, la violencia y la grosería?

*Artículo publicado en Ideal, 21/06/2026