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sábado, 9 de mayo de 2026

Artículo de Antonio Lara Ramos en Ideal..

 Artículo de Antonio Lara Ramos en Ideal.

Con la muerte de Jürgen Habermas hace unas semanas probablemente haya desaparecido el gran intelectual de la Europa democrática, que tan necesitada está de voces que arrojen luz en el atasco político en el que se encuentra. Aquellos intelectuales que se movían en torno a la teoría crítica y la Escuela de Frankfurt, donde destacaban figuras como Adorno,Habermas o Marcuse, fueron víctimas del nazismo que les había marcado lo suficiente para valorar desde la propia experiencia lo fundamental de mantener una convivencia democrática bajo los valores de la libertad.

El mundo de hoy pide estar alerta y no descuidar ese anhelo al que llamamos futuro, un símbolo del juego de la vida que concita tantas miradas y pensamientos, y que nunca deberíamos dejar en manos de tanto tirano, porque en sus fechorías solo anidan sus intereses.

Habermas hablaba en una de sus últimas intervenciones sobre la crisis de las democracias occidentales y la Unión Europea, en una conferencia dictada en la Fundación Siemens de Múnich. Venía a decir que el panorama mundial es ciertamente difícil con una China que pretende “sustituir el régimen liberal de comercio mundial por un orden político mundial chinocéntrico”, mientras Estados Unidos se empecina en liquidar su democracia y proliferan regímenes autoritarios, entretanto la sociedad civil no parece oponer mucha resistencia. Y concluía que, ante este desolador panorama, en Europa se debería alcanzar “una mayor integración política, al menos en el núcleo de la Unión Europea”, lo que “nunca ha sido tan vital para nosotros como lo es hoy. Y nunca ha resultado tan improbable”. Hay quien consideraba a Habermas como la conciencia de una Europa que necesitaba sostenerse en el pensamiento y las ideas frente a los múltiples avatares y ataques que recibidos.

Aquella idea de Europa nacida tras la Segunda Guerra Mundial, que llegó a subyugar a varias generaciones, da síntomas de evaporarse o, peor, irse por el desagüe de la historia. Entonces sumida en una polarización de dos mundos surgidos tras la última gran guerra, manteniendo los equilibrios que le exigía la Guerra Fría, tras la caída del muro de Berlín debió posicionarse como un espacio donde la democracia se preservara frente a la ola de creciente autoritarismo que, contrariamente, buscaba acabar con la idea de unidad y defensa de los valores democráticos. 

En estos días, mientras explicaba a mi nieta Inés el tema de la Segunda Guerra Mundial, he recordado —más allá de causas económicas, Gran Depresión, persistencia de agravios sufridos por Alemania tras la anterior gran guerra o el auge de doctrinas y regímenes totalitarios— dos acontecimientos, antesala del desencadenamiento de la devastadora segunda gran guerra, que ayudaron a activar el conflicto bélico: el expansionismo alemán y la inacción de las democracias occidentales. Visión muy cercana al mundo que vivimos en estos convulsos meses.

La mentalidad imperialista de los regímenes totalitarios —nazismo y fascismo—, en sus deseos de expansión territorial, expresados anteriormente en el Mein Kampf de Hitler, desafiaron el orden internacional mediante el uso de la fuerza en política exterior: Japón atacaba China en 1931, Alemania abandonaba la Sociedad de Naciones (1933) o Italia invadía Abisinia y salía también de este organismo internacional. Seguidamente, Alemania se expandía, en su obsesión por forjar el Gran Reich y la conquista del espacio vital —Lebensraum— surgido de los postulados teóricos del geógrafo Friedrich Ratzel, y se anexionaba (1935) la región del Sarre, gestionada por Francia como compensación de las reparaciones por la I Guerra Mundial tras el Tratado de Versalles. 

La pusilanimidad de las democracias occidentales ante la amenaza nazi fue patente: mermó la respuesta diplomática y económica frente a tales transgresiones y se sumó la inoperancia y escasa autoridad de la Sociedad de Naciones. La política de apaciguamiento y no intervención de Gran Bretaña, encabezada por el primer ministro Chamberlain, seguida por Francia, ‘obedeció’ a la esperanza del cese del expansionismo, supuestamente satisfechas las aspiraciones nazis. Pero la voracidad nazi —anexiones de Austria, Sudetes, Polonia, Dinamarca, Noruega…, de 1940— trajo la dimisión de Chamberlain y la creación del Gobierno de unidad nacional de Wiston Churchill. Quien reprochó a su antecesor la cobardía de su política de apaciguamiento hacia Hitler, pronunciando tras los Acuerdos de Múnich de 1938 estas palabras: “Os dieron a elegir entre el deshonor o la guerra. Elegisteis el deshonor y ahora tendréis la guerra”. No hacer frente a la ocupación de territorios por el nazismo fue un error.

Esta descripción del panorama político mundial acontecido hace noventa años no es muy distinto al que estamos experimentando en este primer tercio del siglo XXI. El expansionismo de Rusia —ocupación de Crimea y Ucrania—; de Israel —Gaza, Cisjordania o Líbano—; o Estados Unidos —Venezuela, Irán, pretensiones sobre Canadá y Groenlandia— provoca que la actitud medrosa de Europa sea alarmante. Un dejar hacer sin una respuesta contundente. El Gobierno de España ha pedido a la UE la ruptura del pacto con el Gobierno genocida de Israel, y otras voces piden la expulsión de los equipos israelíes de competiciones europeas y mundiales. 

Si a ello sumamos los enemigos internos, sicarios de Putin y Trump que boicotean decisiones de la UE, el panorama se ensombrece y convierte a Europa en un espacio político de irrelevante influencia en el mundo. ¿Dónde queda su dignidad?, ¿dónde sus valores que ennoblecen al ser humano?, ¿vendidos como mercancía a cambio de unas míseras monedas?

El mundo está siendo devastado por un puñado de tiranos”, decía León XIV hace unas fechas en su viaje a Camerún León XIV.

*Artículo publicado en Ideal, 08/05/2026.


Tiempo de amapolas.


 

lunes, 4 de mayo de 2026

SUBIDA DE SAN ISIDRO LABRADOR.

 Esta tarde lo hemos subido en procesión desde la ermita que comparte con San Blas hasta la iglesia para bajarlo en romería el sábado día 9.











domingo, 3 de mayo de 2026

FELIZ DÍA, MAMÁ.

 



A ti mamá… Sigue iluminando nuestras vidas, junto a papá y a Serafín. Tu risa la tengo grabada en mi alma, pero no creas también tus tristezas y tu fortaleza. Tantas risas juntas, tenías una risa tan contagiosa…

Hace unos días se fue la luz en toda la Península y me acordé de cuando se iba la luz, estando yo muy chica, y nos íbamos a una casa de La Fuente del Prao porque tenía radio de pilas y así podías escuchar la novela. Cuando pasaron los años, después de seguir varias novelas tanto en la radio como en la tele, decías: "las novelas, no-velas", jugando con las palabras.

También recuerdo que muchísimos días nos íbamos a la casa de los abuelitos del Calvario mientras papá iba a trabajar fuera y, allí, con la infinita ternura que tenía tu madre me enseñó canciones, a coser a la máquina, me contó su vida (por cierto muy triste), me llevó de viaje, me daba lo mejor que tenía y sobre todo con su dulzura y su paciencia daba gusto estar a su lado.

A ti mamá… que no sabes las veces que te has despertado durante las noches en tu vida para atendernos. Y las noches que buscabas los coches porque así sabías dónde estábamos.

A ti mamá… por:
El amor incondicional que sentiste por nosotros, junto con papá.
Los esfuerzos y sacrificios que hicisteis los dos.
Tu fortaleza.
Tu paciencia… que tenías mucha.
Tus ganas de vivir, a pesar de la muerte de Serafín, pues solo querías salud para poder estar con nosotros el máximo tiempo posible.
Haber hecho siempre lo mejor que has sabido o podido, como papá.

Siempre que estaba a tu lado me sentía segura. Y ahora, cuando pienso en ti, tu amor sigue llegándome desde tu estrella. Tu amor por mi es tan fuerte que jamás dejaré de sentirlo, aunque a veces me duela el alma por querer abrazaros a los tres.

Tengo tantos hermosos recuerdos contigo y de ti que este escrito sería interminable.

Te quiero muchísimo, mamá. Tres besos al cielo.

viernes, 1 de mayo de 2026

XII Carrera del Hornazo en Cádiar.

 Hoy ha sido la XII Carrera del Hornazo en Cádiar y, a pesar de la lluvia, se ha disfrutado del deporte, del entorno y de un buen arroz. La Comisión de fiestas ha colaborado con la barra. Gracias a los participantes y a los organizadores. Enhorabuena a nuestros corredores locales: María, Ana, Rubén, Juan, Paco y el Nene grande.









CARRERAS INFANTILES:







LLEGADA DE LOS CORREDORES:
























































































ENTREGA DE PREMIOS: