Emilio González, del Colegio La Asunción, recibe la distintión en el Fomento de la Experimentación en Física y Química.
Apasionado de la divulgación, riguroso en sus explicaciones y con un sentido del humor capaz de desmontar cualquier complejo ante la ciencia, Emilio González Galindo lleva años demostrando que la Física no es una asignatura para memorizar fórmulas en un libro, sino una disciplina viva que se experimenta, se razona y se disfruta. Su consolidada trayectoria en el Colegio La Asunción de Granada lo ha convertido en un pilar fundamental para varias generaciones de estudiantes, una dedicación pedagógica que hoy recibe un prestigioso espaldarazo de ámbito nacional
El docente granadino ha sido galardonado con una Mención de Honor en los Premios a la Labor Docente en el Fomento de la Experimentación en Física y Química. Lo entregan conjuntamente el grupo especializado de didáctica e historia de la física y la química (GEDH), la Real Sociedad Española de Física (RSEF) y la Real Sociedad Española de Química (RSEQ) en la categoría de Demostraciones de Física.
En esta ocasión, distingue la propuesta didáctica del profesor granadino titulada 'Radiactividad: Medida de dosis radiactivas y tipos de partículas'. El trabajo de González resume a la perfección su visión sobre lo que debe ser la enseñanza moderna de las ciencias: trasladar los fenómenos más abstractos y complejos del universo al plano práctico del laboratorio.
Aprender física experimentando
En sus clases, la teoría cobra sentido a través de la observación directa. Abordar un concepto tan abstracto como la radiación o la cuantificación de partículas mediante instrumentos de medida reales permite al alumnado perder el miedo a la física cuántica y nuclear, convirtiendo la curiosidad en el verdadero motor del aprendizaje. Para él, el laboratorio no es un complemento ocasional, sino el espacio donde se despiertan las verdaderas vocaciones científicas y donde los alumnos aprenden a pensar con criterio propio.
«Quizás la mayoría de la gente que empieza a relacionarse con el mundo de la física lo hace por medio de la astrofísica. Los planetas, la materia oscura, los agujeros negros,... Siempre ha llamado muchísimo la atención incluso a personas que no están súper relacionadas con la ciencia. Ese buscar lo desconocido es algo muy estimulante para nuestro cerebro», comparte con IDEAL.
La apuesta por la experimentación en el laboratorio transforma el aprendizaje de la física nuclear
A la hora de captar la atención de los alumnos, que en su caso tienen entre 13 y 15 años, lo más importante es, según él, ponerles un reto antes que el propio proceso experimental. «Si hay que resolver un asesinato para ellos es muy estimulante, y hacerlo a partir de medidas físicas, de una física nuclear que tiene muy poquitos años, que al fin y al cabo se desarrolló en el siglo XX», añade
Quienes conocen de cerca la trayectoria de González en La Asunción destacan su profunda entrega a la docencia y un compromiso absoluto con la excelencia. Su metodología combina la exigencia académica con el acompañamiento cercano, velando siempre por la precisión conceptual y el detalle. Esa misma pulcritud con la que guía a sus alumnos en los trabajos de investigación la traslada a cualquier ámbito de divulgación. Su empeño es constante por que el conocimiento científico se comunique siempre de la forma más rigurosa y correcta posible.
Sin embargo, detrás de esa solidez científica se encuentra un profesor cercano, llano y con una ironía espontánea que conecta de inmediato con sus estudiantes. Lejos de buscar el protagonismo o ampararse en la solemnidad de los reconocimientos académicos, González afronta los focos con una naturalidad desarmante y un notable sentido del humor.
Un referente en el aula
El reconocimiento de la RSEF y la RSEQ va más allá de un galardón a un experimento concreto; es el reflejo de una vida dedicada a la docencia con vocación, entrega y entusiasmo. En un momento donde las carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) son más necesarias que nunca, la labor de profesores como Emilio González se vuelve imprescindible.



