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miércoles, 29 de julio de 2026

El IV Festival Rapsodia Trovera reunirá en Cádiar a trovadores y raperos en una noche de improvisación

 




Una cita cultural que volverá a tender puentes entre la tradición oral y las nuevas formas de expresión urbana a través del trovo y el rap.


La Plaza Encarni de Cádiar acogerá este sábado 1 de agosto, a partir de las 21:30 horas, la cuarta edición del Festival Rapsodia Trovera, una cita cultural que volverá a tender puentes entre la tradición oral y las nuevas formas de expresión urbana a través del trovo y el rap.

El evento propone una velada en la que el arte de la improvisación será el gran protagonista. Sobre el escenario compartirán espacio trovadores tradicionales y raperos actuales, demostrando que, pese al paso del tiempo y la evolución de los estilos musicales, el ingenio, la creatividad y la capacidad de improvisar continúan siendo el nexo de unión entre ambas disciplinas.

La programación contará con la participación de los Troveros Alpujarra Contraviesa, troveros de Almería, troveras de Loja y raperos de Granada y de Cádiar, en un encuentro donde las coplas improvisadas dialogarán con las rimas del rap en un formato que busca acercar el patrimonio cultural a las nuevas generaciones.

Además de las exhibiciones de trovo y rap, el festival incluirá actuaciones de música y baile, así como la participación del grupo Nuevas Raíces de Turón, las Poetisas del Genil y un recital-concierto de rap y poesía en los jardines, protagonizado por Eskarnia y Cristina Indira, junto a los raperos Yuni Falkin, Metrik y Khrul. La presentación del acto correrá a cargo de José Antonio Roche.

Desde el Ayuntamiento de Cádiar destacan que el Festival Rapsodia Trovera se ha consolidado como un espacio de encuentro entre generaciones, donde la tradición del trovo encuentra nuevos lenguajes para seguir viva y conectar con el público más joven.



La iniciativa cuenta con la colaboración de Caja Rural de Granada, la Diputación de Granada, la Asociación Cultural Troveros Alpujarra Contraviesa y el Ayuntamiento de Cádiar, que vuelven a apostar por una propuesta cultural singular dentro de la programación del verano en el municipio alpujarreño.


martes, 28 de julio de 2026

LA SOCIEDAD: UNA ESCUELA PARA EL FOMENTO DEL ACOSO ESCOLAR (y III)



Magnífico artículo de Antonio Lara Ramos en Ideal.

La atmósfera putrefacta que nos obligan a respirar a diario los generadores de lodazales es la muestra por la que sostenemos la tesis de que la sociedad es una escuela para el fomento del ‘acoso escolar’. Este es el gran lío donde está metida la escuela y sin disponer de otras armas que no sean educar en valores, convivencia, respeto mutuo y relacionarse amablemente, algo tan poco atractivo para jóvenes con mochilas sociales tan diversas, teniendo a su alcance una seductora sociedad individualista y hedonista. La escuela, con sus valores, ¡qué fácil le resulta estrellarse contra un dique infranqueable!

No solo se trata de echar miradas a redes sociales, ese basurero plagado de sutilizas o zafiedades, de violencias a imitar, como esos chicos que se acercan a un viandante con alguna excusa y cubren su cabeza con una sarta de guantadas, es también la desvergonzada política quien propaga desprecio al otro, al diferente, al de piel oscura carente de dinero…

Demasiadas veces vemos noticias de jóvenes que atacan o prenden fuego a indigentes y sus pertenencias. El desprecio cebado en seres humanos indefensos. Hace unas fechas la Concejalía de Asuntos Sociales de Madrid ordenaba retirar las pertenencias, sin avisar, de las personas sin hogar: “Limpieza a fondo de la ciudad”. Adiós a medicamentos, fotografías, medallas de una madre… de desheredados que, a juicio del Ayuntamiento madrileño, no deberían ser importantes.

Un partido de fútbol de ascenso a Primera, Almería-Málaga, retrasó su comienzo, el autobús malagueño fue apedreado. Lunas agrietadas, épica de descerebrados. No es la primera vez que ocurren cosas así: furibundas agresiones que no enseña la escuela.

Duele decirlo: la aportación educadora de la sociedad es demasiado negativa. Destruye todo lo que la escuela construye —o intenta— en la loable misión socializadora, educadora y formativa, bajo principios de diálogo, respeto y tolerancia. Nunca he escuchado a un docente decirle a sus alumnos que solucionen los conflictos a base de mamporros; tampoco que desprecien a quien les cae mal y odien a los inmigrantes; sí he escuchado a madres y padres, en entrevistas, tildar a niños de 3 años de acosadores —totalmente oído así— o alentar a defenderse, pegando a quienes nos pegan.

Se habla del aumento de la conflictividad escolar: siete de cada diez docentes dicen haber sido víctimas de agresiones, físicas o verbales. Y es cierto. Pero criminalizar las conductas escolares de niños y jóvenes es una osadía irreflexiva, nuestra mirada como docentes debe dirigirse a un horizonte más amplio y certero: crítica a familias despreocupadas de los hijos o a modelos sociales generadores de violencia y odio.

Me abochornaron las imágenes del tal Vito Quiles, vinculado a multinacionales del bulo y odio, persiguiendo a Begoña Gómez dentro y fuera de un restaurante, como si de una cacería se tratara: hostigándola, sin respeto, mostrándose desafiante con cara de ‘angelito’. Y sus espurios gritos: “¡No me pegues!”, a las personas que sujetándolo pretendían impedir tal acoso. La denuncia judicial contra este alborotador fue archivada por un juez de Majadahonda: “No se han podido acreditar hechos que posean relevancia penal”. Habría que preguntar al juez: “Señoría, ¿cree usted que en la escuela podríamos enseñar a nuestros alumnos tales conductas, normalizarlas, y que pudieran reproducirlas cuando pretendan un deseo, incordiando a compañeros, o que una pandilla persiga a una chica o a un profesor que les cae mal?

El vídeo han podido visionarlo centenares de miles de jóvenes. En la escuela, de haberlo proyectado, se habría analizado desde un enfoque educativo y formativo, sacando enseñanzas; en los platós de televisión hubo quien defendió a este agitador de medio pelo, esto también ‘educa’ a los jóvenes. Ningún profesor ensalzaría en su clase esta detestable conducta, pero hubo políticos que justificaron y aplaudieron el ‘trabajo del medioperiodista’, incluso calificándolo de víctima.

Señoría, desde todas las esferas de la sociedad educamos, sean de poder político, judicial o civil. El ejemplo ético frente a comportamientos deleznables es un valor a considerar. No solo es la escuela quien debe hacerlo. La educación de las generaciones jóvenes es una cuestión muy seria y debe de estar presente en nuestra conciencia ciudadana cada vez que nos mostramos públicamente.

La atmósfera putrefacta que hemos creado también es respirada por niños y jóvenes, trasladada a la escuela, como trasunto de la sociedad donde se inserta. Que se hable de ‘violencia escolar’ es una desfachatez. Cuando surge un episodio dramático de acoso en el ámbito escolar los focos mediáticos se posan sobre él.

Escribíamos sobre esto en La sociedad que (des)educa: “El sensacionalismo se apropia de la noticia incitando una mezquindad que no repara en daños a personas o instituciones. Lo anecdótico alimenta demasiados titulares, cuando los casos que se producen tienen a veces un carácter de excepcionalidad o están sujetos a numerosas variables… Cuando ha pasado lo noticiable y han explotado el tema informativamente, se olvidan de él ”.

El llamado ‘acoso escolar’ no se arregla metiendo policías en la escuela —propuesta de la Generalitat de Cataluña—, como si fueran campos de concentración, las conductas acosadoras se combaten cuando una sociedad no las permite en ninguna esfera social. Que ocurra en la escuela es parte de todo lo que hacemos mal fuera de ella.

Preferiría quedarme con aquellos autodenominados ‘putrefactos’ —Lorca, Dalí y Buñuel— que mediante la ironía y la irreverencia, en aquel 1925 llamaron a las puertas de la creatividad cultural para una vida nueva. Ejemplo que quisiera nos ayudara a demoler el obsesivo encasillamiento tan repetido de ese viejo constructo llamado ‘acoso escolar’.

*Artículo publicado en Ideal, 19/07/2026

domingo, 26 de julio de 2026

Feliz día de los abuelos.

 



¡Feliz día de los abuelos!

Mi abuela hacía la cazuela de papas y arroz más rica del mundo. Cocinaba con pocos ingredientes, pero con el mayor cariño y le salían todas las comidas buenísimas. Cantaba como los ángeles los romances. No sabía leer, pero tenia una inteligencia innata y una memoria especial. Mi primer viaje lo hice con ella. Era una mujer muy paciente y muy dulce.

A mi me gustaban mucho sus historias, pero sin duda lo que más me gustaba era ir a su casa cuando estaba cocinando. Iba a la cocina y olía a ella, ese olor inconfundible de abuela, de hogar, de amor. Cuando terminaba de prepararla nos sentábamos frente al plato y me quedaba mirándola. Sus ojos observaban y me decía:  ¡Vamos comételo que se te enfria!

Mi abuela me contaba entonces cosas de su vida. Cómo de triste vivió su infancia y juventud con su madrastra mientras su padre trabajaba en Sierra Morena para comprar el cortijo. Cómo conoció a mi abuelo, el día de su boda, cuando tuvo a sus hijos... Yo comía y veía alegría, serenidad, dolor y toda una vida en sus ojos.

Mis días en casa de la abuela se quedaron grabadas en mi memoria.

Cuando me acuerdo intento hacer la cazuela, pero no es como la de mi abuela. No sabe a ella. No tiene su olor ni su cariño. Falta su toque mágico: el amor de una abuela.

También recuerdo con muchísimo cariño el olor a membrillo de la casa de mis otros abuelos, las matanzas, las parvas, la miel, las almendras mollares, los buñuelos, la enorme encina en la puerta y mi abuelo sentado a su sombra mientras mi abuela cocinaba y limpiaba. 

Son recuerdos maravillosos que te van forjando desde pequeñita con mucho amor. 

PENSANDO...

 Con el paso de los años nos damos cuenta que la vida solo es un ratillo, que los días no se pueden planear, que es mucho más sencillo, hay que vivirlos. Que tenemos que valorar cada pequeño detalle y cada persona, decir lo que se siente y abrazar a quien se lo merece. Y tratar de dejar recuerdos que sean momentos mágicos...