Hay momentos en los que una sociedad decide avanzar.
Y hay momentos en los que decide retroceder.
Este acuerdo entre PP y Vox no habla únicamente de impuestos, presupuestos o competencias.
Habla de qué Andalucía quieren construir.
Y esa Andalucía se parece demasiado a aquella en la que unos pocos decidían quién merecía oportunidades y quién debía conformarse con las sobras.
La Andalucía donde los señoritos repartían mendrugos de pan mientras mantenían intactos sus privilegios.
Nos hablan de eficiencia.
De libertad.
De sentido común.
⚠️ Pero detrás de esas palabras aparecen decisiones muy concretas:
🔥 Abrir la puerta, bajo el eufemismo de la "colaboración público-privada", a la privatización progresiva y a la conversión en negocio de servicios esenciales como la prevención y extinción de incendios.
🎓 Seguir desviando recursos públicos hacia la enseñanza concertada mientras la escuela pública pierde capacidad y recursos.
🏛️ Poner el patrimonio público al servicio de la "máxima rentabilidad".
🤝 Debilitar el diálogo social, reduciendo el apoyo institucional a quienes representan a las personas trabajadoras.
🕊️ Sustituir las políticas de Memoria Democrática, poniendo en cuestión el derecho a la verdad, la justicia y la reparación de las víctimas.
🏠 Limitar el acceso a ayudas y a la vivienda protegida mediante requisitos de antigüedad en el empadronamiento.
🌍 Desmantelar políticas ambientales como la Ley Andaluza de Cambio Climático, una norma que costó años de diálogo y consenso parlamentario.
Todo ello ocurre en una Andalucía donde las olas de calor ya se cobran vidas, donde los incendios arrasan los montes que plantaron nuestros padres y abuelos, donde la sequía amenaza el agua que bebemos y donde las temperaturas extremas ponen en riesgo nuestro campo, nuestra ganadería y nuestra alimentación.
❗No son decisiones aisladas.
Son piezas de un mismo modelo.
📌 Un modelo donde lo público deja de entenderse como un derecho para convertirse en un gasto.
📌 Un modelo donde lo público se convierte en un negocio.
📌 Un modelo donde los derechos dejan de ser universales para convertirse en privilegios.
📌 Un modelo donde unas personas valen más que otras según el lugar donde nacieron o el tiempo que llevan viviendo aquí.
Y mientras todo eso ocurre...
Vuelven a señalar al enemigo de siempre.
➡️ Al inmigrante.
➡️ Al menor extranjero.
➡️ Al recién llegado.
❓Pero hagámonos una pregunta muy sencilla.
¿De verdad son ellos los responsables de nuestros problemas?
🏠 Si hoy no puedes acceder a una vivienda digna...
¿La culpa es de una familia inmigrante... o de quienes han convertido la vivienda en un negocio multimillonario?
🏥 Si la sanidad pública tiene listas de espera interminables...
¿La culpa es de quien acude al médico... o de años de recortes, falta de inversión y decisiones que han debilitado el sistema público?
💶 Si los salarios pierden poder adquisitivo mientras el coste de la vida no deja de subir...
¿La culpa es del trabajador que llega buscando una oportunidad... o de quienes concentran cada vez más riqueza mientras millones de personas tienen más dificultades para llegar a fin de mes?
La estrategia es tan antigua como efectiva.
👉 Hacer que quienes menos tienen miren con desconfianza a quienes tienen todavía menos.
Que el trabajador culpe al desempleado.
Que el vecino culpe al recién llegado.
Que el pobre culpe al más pobre.
Mientras tanto...
💼 Los grandes fondos de inversión siguen especulando con la vivienda.
🏢 Las multinacionales siguen anteponiendo el beneficio a las personas.
💰 Los grandes intereses económicos siguen viendo la sanidad, la educación o el patrimonio público como un mercado del que obtener rentabilidad.
Ellos nunca aparecen como culpables.
Porque siempre es más fácil señalar al último de la fila.
🗳️ Y sí. Cada voto tiene consecuencias.
En democracia cada persona es libre de votar a quien considere oportuno.
Pero esa libertad también implica una responsabilidad colectiva.
Porque con cada papeleta no solo elegimos un gobierno.
Elegimos el modelo de sociedad en el que queremos vivir.
📜 La Constitución reconoce la igualdad.
🌍 La Declaración Universal de los Derechos Humanos reconoce la dignidad inherente a todas las personas.
La protección de la infancia, el acceso a la educación, la vivienda, la sanidad y unos servicios públicos fuertes no deberían depender del lugar donde naciste, del dinero que tienes o del tiempo que llevas empadronado.
Los derechos no pueden convertirse en privilegios.
Los derechos no pueden depender de la rentabilidad económica.
Los derechos no pueden enfrentarnos entre quienes compartimos los mismos problemas.
Porque cuando consiguen que el pobre culpe al más pobre, quienes realmente concentran el poder pueden seguir haciendo negocio con lo que pertenece a todos.
Ese es el mayor triunfo del populismo fascista: conseguir que dejemos de mirar hacia arriba para empezar a enfrentarnos entre nosotros.
❤️ Andalucía merece mucho más.
Merece una tierra donde nadie tenga que competir por sus derechos.
Donde lo público sea un compromiso con la dignidad de todas las personas.
Donde la solidaridad sea más fuerte que el miedo.
Donde la política sirva para unir y no para dividir.
Porque una sociedad no se mide por cómo trata a quienes más tienen.
Se mide por cómo protege a quienes más la necesitan.

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