He vivido muchas leyes de educación y nos hemos tenido que adaptar a la ley de turno, pero teniendo muy presente que los niños y niñas son lo más importante de la educación porque son la base de la sociedad. Por ese motivo sigo exigiendo un pacto por la educación de una puñetera vez.
Estoy, pues, en esa etapa a la que mucha gente llama la ‘tercera edad’ pero que en mi caso es la cuarta si considero la infancia feliz en mi Cádiar de nacimiento, correteando por calles y plazas; la de estudiante en Órgiva en el colegio Fernando Castellón y, más tarde, las carreras de maestra y de psicología en Granada; la edad profesional intensa y comprometida que discurrió por Charches, Órgiva, Laroles, Murtas, Carchuna, Torvizcón, Los Laneros y Ugijar; y la que llevo ahora. Aunque de todos y cada uno de los pueblos en los que he estado me he llevado en el corazón un trocito de cada niño, es en Ugijar donde he realizado la mayor parte de mi vida laboral. Allí, en el C.P.R. Sánchez Velayos, hemos disfrutado, hemos reído, hemos trabajado, hemos llorado...
He conocido a compañeros y compañeras fantásticos, luchadores, trabajadores, con pasión e ilusión por su trabajo... que más que compañeros son amigos. De todos he aprendido algo, a todos ellos: GRACIAS, así con mayúscula y mucho ánimo porque tenemos por delante mucho qué cambiar...
Y aquí sigo con mis cosas…
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