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miércoles, 22 de febrero de 2017

EL PUCHERICO, CONTADO POR JOSÉ GARCÍA REINOSO.

EL PUCHERICO
Mañana es jueves "lardero", -ladrero-  le decían algunas gentes en Cádiar.  Lardero viene de "lardus" en latín, tocino, grasa. Hace referencia al último jueves, antes del miercoles de ceniza, en que está permitido comer y hartarse de tocinos y carnes antes de los rigores y abstinencias de la Cuaresma en que estaba prohibido por la iglesia.  Estas prohibiciones se podían atenuar y anular... pagando una "bula", un tributo voluntario que la iglesia, tan perrillera siempre, se encargaba de propagar y cobrar. Como bien dice el refrán: en pagando S. Pedro canta.
Aquí en Cataluña se le conoce como "dijous gras" -jueves graso- y "día de la truita" -día de la tortilla-. Es costumbre comprar y consumir "la botifarra d´ou" -butifarra de huevo- y "la coca de llardons" -la torta de chicharrones-, consumidas, junto a otros yantares, en el campo y la montaña.
En nuestro pueblo se celebraba  "el día del pucherico". Era como un S. Marcos chico. También íbamos al campo, bueno, nosotros estábamos todos los días en el campo.....trabajando, claro. Pero este día era especial. Venía mi madre al Portel y hacíamos una buena sartená de papas fritas en revoltillo con muchos huevos y muchas tajás de las orzas repletas por la cercana matanza. También comiamos "ensalaillas" con bacalao, aceitunas, tomates secos hidratados, cebolleta, huevo duro y mucho aceite del nuestro... ¡¡¡qué rico estaba todo comido en el campo, en buena compañía y mucho buen humor!!!. De postre caquis, níspolas de invierno, "cohetes" de higos y almendra...
Después de comer se hacían ruedas y se cantaban remerinos: Debajo de los laureles, tiene mi niña la cam y cuando se va a acostar cuelga el candil en la rama. No la llames que no viene. Que está pelando la pava con otro novio que tiene. Esto de pelar la pava, tiene mucho que entender, unos la pelan sentaos y otros la pelan de pie... no la llames que no viene. Soledad, Yo tiré un limón rodando, Debajo de tu ventana, De tu puerta a la mía....  y siempre se acababa con Echemos la despedía, tralarán, tralarán, porque nos vamos a ir, y el año que viene si Dios quiere, tralarán, tralarán, larán, larán, volveremos a venir. Echemos la despedía, la que Cristo echó en el cerro y al mozuelo que no cante que le cuelguen un cencerro. Y finalizábamos con el Adiós con el corazón que con el alma no puedo.....
De vuelta al pueblo, entrábamos a pleno pulmón: Que venimos de casa campo, campo, campo y venimos de merendar, de merendar de merendar, y habemos comido lengua, lengua, lengua y traemos ganas de hablar, ganas de hablar, ganas de hablar y el que no nos quiera oir, oir, oir a la m.... se puede ir, se puede ir se puede ir.
Ya en el pueblo seguía la fiesta, era costumbre hacer rosetas de tres tazas, buñuelos, y roscos de sartén que los hombres tomaban con vino del terreno y alguna copilla de aguardiente de ca Rosendo o los Laras, y las mujeres y los niños los tomábamos con café malta o chocolate.
En algunas casas que había "mozuelas" se organizaban bailes y velorios que se aprovechaban para relacionarse los jóvenes y "ligar" y que saliera algún pretendiente o pretendienta. Todo esto estaba muy amañado por los intereses de las familias, había que mirar de juntar cortijos en la Contraviesa y hazas en la vega. Famosa fué aquella anécdota de un mozuelo que quería arreglarse para ir a ver a la novia:
-Mama, dame la "fafa" y la "tovalla" que me tengo que afeitar el jocico pa ir a ver la novia.
-Pero ande vás zo desgraciao a ver a eza que son once hermanos y del cortijo no tocan ni a alero por cabeza.
Qué tiempos, en fin. Por aquí todavía nos juntamos para comernos un buen "pucherico" y lo que haga falta. Así hacemos honor a aquello de "que las buenas costumbres no se pierdan nunca".
Feliz día del pucherico y a disfrutar que aún falta para "la operación tanga" y los chullos y michelines andan encogíos con estos frios.

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