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sábado, 20 de febrero de 2016

Los mercados antiguos...



José Reinoso nos cuenta de esa forma que él solo sabe hacer tan magistralmente cómo eran los mercados antiguamente en la página de I Love Alpujarra...: "Los mercaos que yo recuerdo eran geniales. Era como si los moros estuvieran todavía por ahí. Porque tenían todo el colorido, los olores, los sabores, el vocerío.. de un mercado árabe, .. eran un gozo para todos los sentidos. Antes de llegar, ya se oían las voces de los vendedores de todo tipo de productos...¡¡¡AMOS GÜENA MUJER, LAS MEJORES NARAJAS DE LA REINA, A 3 DUROS EL CIENTO, VAMOS, VAMOS, QUE ME LAS QUITAN DE LAS MANOS!!!, ¡¡¡VENGA REINA BONITA, ANIMATÉ Y LLEVATÉ ESTAS BRAGAS DE CANALÉ, PA ANIMAR A TU NOVIO O TU MARÍO!!!, ¡¡DOS ARROBAS DE CAL, 5 DUROS!!!, ¡¡AY QUE MELONES, QUE MELONES, REGALAOS , 3 POR 2 DUROS Y TE REGALAMOS UNA ACENDRÍA!!!, ¡¡ AMONÓS, QUE ZUS VAIS A QUEAR SIN PIMIENTOS COLORÁOS PA LA LONGANIZA, A 3 DUROS LA ZARTA!!!... olor a especias de los Cascaracebolla, de frutas, de churros calenticos, de verduras y hortalizas de todo tipo, aromas de turrones y dulces de Ugíjar, de Valor, de Murtas, olor a ropas nuevas, olor, también, a marrana y marranillos, a gallos, cabras, ovejas.... olores a colonias baratas y sudores mil. Era una anarquía de puestos multicolores. Nunca faltaban los viejos y necesarios oficios antiguos: esparteros, talabarteros, hojalateros, ceaceros, zapateros, garbanceros, dulceros, vendedores de romances... una figura que a todos nos eclipsaba era el charlatán, que ofrecía todo tipo de artículos inútiles la mayoría, pero qué verborrea y que gracia para seducir a la clientela. Recuerdo el trajín del Molino de mis abuelos con las tejeoras de Tímar, Molinera, onde atamos el burro, onde dejamos las jarapas que vendrán a buscar de los cortijos, estos sacos de tiras que nos han traío.... Un paseo por el mercao de aquel tiempo era un viaje al siglo XIV o XV cuando Cádiar era Al-Cadí y D. Fernando el Zaguer plantaba los olivos donde ahora reposan las cenizas de mi padre en los Zagueres de la cuesta del Higueral.
Todos esperábamos el día de mercao, nos rompía la rutina y nos aliviaba de las trabajeras de cada día, que no eran pocas. Aparte de intercambiar productos y poder relacionarnos con la gente de otros pueblos y de los cortijos, que entonces estaban todos poblados. Y todo ese trajín se hacía casi sin coches, todo era un ir y venir de mulos, caballos y burros.En esta foto se ve un día de mercado de hace más de 40 años.




La calle S. Isidro de como cuando yo iba a la escuela. En el balate de la derecha es donde está hoy la tienda de Paco y Encarna. Era un día de mercado y vemos las caballerías "aparcadas" junto al balate. Esta fotos son del libro "Cádiar en blanco y negro" de mi primo Paco García Valdearenas."


Gracias Pepe por hacernos recordar y vivir tantas y tantas historias con esa memoria tan prodigiosa que tienes. Y por supuesto desde aquí también te pido que empieces a escribir el primer libro.

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