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martes, 13 de octubre de 2026

Manifiesto personal por la convivencia: "Llenemos las calles de flores y poesía"

Como maestra que ha dedicado su vida a la enseñanza, asisto hoy con una profunda pena y preocupación a la falta de respeto, de educación y de memoria que veo en algunos de nuestros jóvenes. Me duele profundamente escuchar cómo se idealizan o se piden dictaduras, evidenciando que no tienen ni idea de lo que esa palabra significa ni del sufrimiento que esconde la pérdida de la libertad.
Frente a esta realidad, me niego a responder con rabia o con desánimo. Propongo que respondamos de otra manera: llenemos las calles de flores y poesía. Ante la intolerancia y el ruido, opongamos la belleza de la palabra, el peso de los argumentos y la fuerza de la memoria histórica.
En mis clases siempre tuvimos ilusión, y la alimentamos a través de dos espacios sagrados: nuestra biblioteca, donde los libros nos enseñaban a ser libres y críticos, y nuestro huerto, donde aprendíamos la paciencia, el respeto por la vida y que todo fruto requiere cuidado. Hoy, reafirmo y defiendo esos principios que siempre han guiado mi labor educadora:
  • La igualdad absoluta. He enseñado siempre, y seguiré defendiendo, que todos somos iguales y que tenemos exactamente los mismos derechos. Nadie es superior a nadie.
  • La libertad responsable. Es urgente recordar a las nuevas generaciones una máxima fundamental de la convivencia: mi libertad termina cuando choca con la tuya. La libertad sin respeto mutuo se convierte en tiranía.
  • El respeto como base. El respeto no es opcional; es el pilar indispensable sobre el que se construye cualquier sociedad sana. Frente al desprecio, defiendo la educación y los buenos modales.
  • Memoria contra la ignorancia. Quienes piden autoritarismo ignoran el valor del suelo democrático que pisan. Es nuestro deber explicarles con rigor lo que cuesta conseguir la libertad para que aprendan a valorarla y protegerla.
  • La lucha por la paz. Mi opción ha sido, es y será siempre la paz. La fuerza y la imposición son los argumentos de quienes no tienen razones. La palabra y la mediación son los caminos del futuro.
No me rindo. Creo firmemente en el poder transformador de la educación. Sé que si somos capaces de ofrecer a los niños conocimiento real y la belleza de la poesía, esa semilla terminará por florecer en sus corazones.
Como dice el lema de Malala Yousafzai: Activista pakistaní y Premio Nobel de la Paz: "Un niño, un profesor, un libro y una pluma pueden cambiar el mundo".
Por una juventud con memoria, libre, crítica y respetuosa.

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