ENHORABUENA, PRIMO.
Manuel López Morón, nacido en Cádiar en 1963, ha sido el ganador del premio organizado por la Asociación de Amigos de la Cultura de Órgiva, fundada en 1966 por un grupo de personas.
Miembros de la Asociación de Amigos de la Cultura de Órgiva estuvieron presentes en esta ceremonia. También acudieron otras personas de Granada y Málaga, relacionadas con la cultura y la docencia, principalmente. El primer premio ha consistido en 200 euros en efectivo y almuerzo y alojamiento para dos personas en el Hotel Puerta Nazarí de Órgiva. El alojamiento y las comidas han corrido a cargo del gerente del citado complejo turístico, Manuel Álvarez. La maestra de Cádiar, María Moreno López, y el maestro Francisco Sacristán Romero, residente en Madrid, han quedado finalistas y recibieron también su premio. Entre los invitados se encontraban José Antonio López 'Simanco', de Cádiar y residente en Marbella con su familia; el célebre Francisco Eulogio 'El Boticario', José Antonio Pino (de Órgiva) y su esposa Ana Sánchez (nacida en Notáez), tutores ya jubilados muy vinculados a la cultura y la música tradicional de La Alpujarra granadina y almeriense desde hace muchos años.
José Antonio Pino presentó al ganador. Esta excelente persona empezó diciendo lo siguiente: Manuel López Morón vino al mundo un frío y lluvioso 3 de enero de 1963, día de mercado, en el Molino del Calvario de Cádiar. Este responde por Manuel, Manolo 'El Molinero' y 'Moli' entre otros apelativos cariñosos. Él recuerda una infancia feliz, a pesar de que a veces había que arrimar el hombro en el campo y con los animales. Su barrio 'El Calvario', reunía todos los ingredientes necesarios para los juegos infantiles, la fuente, el barranco, la placeta del molino donde jugaba a la banderola, al trompo, a la lima, al teje, a los santos… juegos que luego enseñaría a sus alumnos, y por supuesto el Río Guadalfeo y sus frondosas alamedas a sólo unos pasos de casa. Manuel fue un niño aplicado, sacaba buenas notas y se le daban bien los deportes, fue portero del Cádiar CF, incluido el ajedrez, deporte en el que llegó a ser, con otros compañeros de escuela, campeón provincial de ajedrez. Con trabajo y esfuerzo ganó grandes metas y un subidón de autoestima», relató.
«Luego vinieron los cuatro años en el Colegio Menor Fernando Castellón de Órgiva.., donde siguió siendo un adolescente aplicado, que sacaba buenas notas y se le daban bien los deportes. Y un muchacho educado, cariñoso y respetuoso con monjas y educadores. Una persona entrañable. Estudió magisterio por vocación, adquirida en esos años en el Colegio Menor. Nunca olvida su primer trabajo como maestro de escuela, como le gusta que le llamen. Recién terminada la carrera sustituyó unos días a una maestra, hija de maestra, en una escuela unitaria en un pueblecito de su querida Alpujarra, no podía haber mejor sitio, en Juviles. Y como el que la sigue la consigue, aprobó las oposiciones y recorrió y conoció in situ Alcútar, Huélalo, La Huertezuela de Huéneja, unitarias de La Alpujarra y en Educación de Adultos en Ugíjar, Granada, Ízbor, Pinos del Valle e Íllora», indicó José Antonio Pino.
«Después Manuel López se pasó a Educación Primaria, especialidad de Educación Física, y sobrevivió cinco años en Pinos Puente donde se licenció en la 'escuela de la vida' y también en Pedagogía, título este segundo que le sirvió para ejercer la dirección durante diez años en el Colegio San Sebastián de Padul. Terminó su carrera profesional, sin estar todavía 'achicharrado', en el Colegio Alcazaba de Granada hace tres años, con treinta y seis años de servicio. Él cuenta que de todos los destinos se fue despidiendo con algunas lagrimillas… Ahora es un alegre jubilado sin tiempo para nada pues tiene muchas y variadas ocupaciones. Sigue yendo al colegio todas las semanas (pero es porque está muy cerca de su casa de Cádiar) y se ocupa de la biblioteca, el huerto escolar y acompaña a los escolares en alguna salida en bicicleta. Le gusta pintar, viajar en bicicleta, fotografiar, hacer senderismo... Lo mejor que le ha pasado en la vida es tener grandes amigos y la familia que tiene, conocer a su mujer Mercedes, y tener a su hija Marta, su ojito derecho», terminó diciendo José Antonio Pino.

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